Carmelitas Descalzas Celaya Gto.

Dirección

Monasterio de San José

Sinaloa  112 Ote.

38050 Celaya, Gto.

MONASTERIO DE CARMELITAS DESCALZAS DE SAN JOSE  CELAYA, GTO.

La Madre Inés de Jesús (González Vilchis) que fue monja profesa solemne del convento de Toledo, España, había regresado a México y se encontraba en el convento de las Madres Carmelitas del Cerrito del Tepeyac.
El Padre Juan Santiago Ortega (¿Vega?), entonces Provincial, le propuso hacer una fundación en Celaya porque una viejecita, hija espiritual del Padre Antonio de la Cruz Escobedo, ofrecía su casa situada muy cerca del Templo del Carmen para un monasterio de Carmelitas Descalzas, ya que el Señor Arzobispo de Morelia, Excmo. Señor Don Luis María Altamirano y Bulnes, apreciaba a la Madre Inés de Jesús y ella podría conseguir el permiso y efectivamente se lo concedió, pero le dijo: “si usted me responde del personal”.
Teniendo ya casi permiso del prelado, escribió a San José de Ávila en 1954 solicitando personal para esta fundación. La Madre María Dolores del Sagrado Corazón acogió con entusiasmo el proyecto “a mayor gloria de Dios”, encomendando este asunto a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe, dejándolo en sus Manos; aconsejó a la Madre Inés de Jesús los pasos a seguir para obtener el permiso de N.P. General y que escribiera al Señor Obispo de Ávila y a N.P. Víctor de Jesús María. Todos aprobaron y animaron a la Madre Inés a emprender esta obra.
Como en todas las obras de Dios, surgieron muchos problemas y dificultades, pero al fin el 21 de Mayo de 1957, llegaron a México las tres Madres fundadoras. Fueron acogidas con mucho cariño y después de visitar varias Comunidades de nuestras Madres Carmelitas, llegaron a Celaya el 13 de Junio de 1957. La ciudad las recibió con gran entusiasmo: las campanas del Templo del Carmen a vuelo, bandas de colegio, el Señor Arzobispo Don Luis María Altamirano y Bulnes en la puerta con la capa pluvial, la iglesia llena de fieles.
El día 4, el mismo Señor Arzobispo celebró la Santa Misa, puso la clausura episcopal. Había ya un nuevo palomarcito de la Virgen, un Sagrario más en donde Jesús fuera amado y adorado por sus Carmelitas, que están intercediendo por los sacerdotes, la Iglesia y la humanidad entera.

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