LECTURAS:
PRIMERA LECTURA: EXODO 22, 20-26
SALMO RESPONSORIAL: Del SALMO 17
SEGUNDA LECTURA: 1ª. TESALONICENSES 1, 5-10
EVANGELIO: MATEO 22, 34-40

Reflexión DominicalEl grupo “viuda-huérfano-extranjero” expresa la pobreza o desvalimiento en una sociedad oriental, puesto que las tres categorías sociales son negación de lo que era considerado como bienes básicos producidos por la bendición de Dios. Otra situación protegida es la del pobre. El pobre expresa el abajamiento y la aflicción del indigente, a quien no se le puede exigir de lo que no tiene.
* Y por último, el peculiar mandato sobre la devolución del manto tomado en prenda limita la ley comercial. El abrigo garantiza la supervivencia en las frías noches del desierto palestino, por lo que la obligación de devolverlo revela la prioridad: por encima de toda ley o pacto se halla la vida del hombre, sea quien sea; basta que se halle próximo (prójimo). Las razones por las que Yahvé protege a los desfavorecidos se hallan en sus sentimientos: la ira, concepto que expresa el celo apasionado por una causa, y su ser compasivo, atributo obtenido del verbo “apiadarse”, sentir lástima, sentir piedad. La protección de los desvalidos es ley fundamental y prioritaria. Es Ley principal. Los pobres son “llamada de Dios”, dice hoy la teología.

El evangelio apunta, precisamente, en la misma dirección al mostrarnos que para Jesús, el fundamento de la relación con Dios y el prójimo es el amor solidario. Jesús sintetiza el decálogo y casi toda la legislación en su principio de amor fraternal y recíproco.
Cuando los juristas preguntan a Jesús por la ley más importante esperan que Él cometa un error y se pronuncie contra la Ley misma. Jesús se les adelanta y les hace ver que en la Ley lo más importante es el amor a Dios y el amor al prójimo. El amor es el espíritu mismo de la legislación divina.
Al colocar estos dos mandamientos como el eje de toda la Escritura, Jesús pone en primer lugar la actitud filial con respecto a Dios y la solidaridad interhumana como los fundamentos de toda la vida religiosa. Incluso, la adecuada interpretación de la Escritura (la Ley y los Profetas) depende de que sean comprendidos y asumidos estos dos imperativos éticos.
Nosotros vivimos hoy en sociedades que tienen muchas más normas que el pueblo judío, incluso nuestras iglesias tienen extensas legislaciones. Vivimos también en un mundo que tiene muchísimos más millones de pobres oprimidos bajo la usura internacional, que los pobres oprimidos por los que clamaron los profetas. La Palabra de Jesús que hoy recordamos y actualizamos en nuestra celebración es una invitación a sacudir nuestra pasividad, a recuperar la indignación ética ante la situación intolerable de este mundo llamado moderno y civilizado, y a volver a lo esencial del Evangelio, al mandamiento principal, a los dos amores.

P. Fr. Antar Elías Chain OCD