ESCALERA DE LA AUTOESTIMA

El primer factor es  el autoconocimiento,el cual  está basado en dos aspectos muy importantes que son:saber amarnos y conocernos. Nadie ama lo que no conoce, por lo tanto, se considera al autoconocimiento como la base de la autoestima.

Empezaré por el aspecto de amarnos a nosotros mismos, el cual proviene del segundo mandamiento de la Ley de Dios; “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Y, ¿Por qué no sabemos amarnos?  Por las siguientes razones:

1. Por las  creencias irracionales que nos han inculcado desde niños, las cuales tienen como común denominador el darle más importancia a los demás, antes que a uno mismo, y eso no dice el mandamiento de Dios. Algunos ejemplos de esas creencias son: “Si piensas en ti, eres egoísta”,  “Están primero los demás y luego tú”, “No te des tanta importancia presumiendo lo que sabes”, etc. Lo ideal, es tener en mente que tanto es importante el otro como uno mismo. Nadie vale más por tener un nivel alto socioeconómico, cultural  o profesional, como tampoco  nadie vale menos, por no tener el mismo nivel socioeconómico, cultural o profesional, que los demás. Dios, nos dio la misma dignidad y valía sin importar raza, credo o género.

2, Por la tendencia a compararnos con los demás. Al compararnos, el mensaje que nos mandamos es que vale más la otra persona por… y nos colocamos en un nivel inferior, entonces, nos desvalorizamos generando emociones de frustración, desilusión, tristeza, enojo, etc., por no ser como… Y, a la vez, estamos faltando al designio de Dios, de habernos creado únicos e irrepetibles. “Cuando los demás, determinan lo que tú sientes y vives, entonces no eres una persona única e irrepetible. Eres uno más- Eres como un robot fabricado en serie y controlado desde fuera”.

3. Por dependencia, nos enseñan a valorarnos en función de si la gente nos admira, nos adula, nos busca, nos escucha con atención y se manifiestan de acuerdo con nosotros, tenderemos a desarrollar una autoestima positiva. Si por contra nos evitan, nos descuidan, nos dicen cosas sobre nosotros mismos que no queremos oír, también nuestra propia valoración será negativa.

4 Cuando no fue cubierta nuestra necesidad de amor en nuestra infancia, vamos creciendo con una carencia afectiva, entonces inconscientemente demandaremos que alguien más nos ame, en vez de aprender a satisfacer esa carencia con el  amor incondicional que Dios, nos tiene, y también aprendiendo a querer a nuestro niño interior.

5.Por la creencia de que la autoestima es contraria a la humildad, y nada más falso que eso. El P. Míchel Esparza nos aclara esta confusión: “A primera vista la autoestima parece opuesta a la humildad, porque entendemos que es humilde quien no se toma demasiado en serio a sí mismo. Pero si lo miramos con mayor profundidad, vemos que la humildad se traduce en un espontáneo olvido de uno mismo, es decir, es humilde ante todo quien no se da demasiadas vueltas a sí mismo. Ahora bien, ese egocentrismo no se da sólo en personas vanidosas y arrogantes, sino también en personas que se infravaloran: también la falsa modestia y el autorrechazo son contrarios a la humildad. Por tanto, para ser humilde, es preciso que uno se acepte a sí mismo tal como es, más aún: es preciso que uno se ame a sí mismo aun sabiendo que tiene defectos.Es aquí donde autoestima y cristianismo se complementan. En última instancia, los conflictos con uno mismo provienen de la dificultad de aceptar la propia miseria, y nada le reconcilia a uno tanto consigo mismo como el saberse amado”

Amarse a uno mismo implica:

Autoestima
  • Sentirse valioso, por el simple hecho de ser hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza, por lo tanto, esto es wow, una gran maravilla. Sentirse valioso, por tener el amor incondicional y gratuito de nuestro Padre Dios, que a pesar de nuestros pecados Él, ¡nos ama.!
  • Cuidarnosen todos los sentidos,  física (comiendo lo más sano posible, tomando agua y hacer ejercicio),  mental (Expresando y cuidando nuestros pensamientos, expresando nuestras emociones adecuadamente, cuidando nuestras palabras y acciones) y espiritualmente (haciendo oración, escuchando buena música, estando en contacto con la naturaleza y en el silencio) Cuidar nuestra dignidad, así como también cuidarnos  en cualquier contexto en donde nos relacionemos.
  • Sentirnos merecedores, del amor de Dios y del de nuestros semejantes, merecedores de la salud, de la vida, del bienestar, de educación, etc.
  • Conocernos.El autoconocimiento es el propio conocimiento, profundo y sincero, sin disculpas. Es conocer tanto los aspectos positivos como negativos.
    Este es un proceso lento, que no se logra de la noche a la mañana. Se inicia cuando se toma conciencia de las propias fortalezas, debilidades, cualidades,  defectos, capacidades,  gustos,  así como también  lo que no nos gusta, porque de esta forma tendremos como beneficio el aprovechar mejor nuestras cualidades o talentos que Dios, nos dio, También, podremos trabajar nuestros defectos para ir mejorando y no dejar que esos defectos nos perjudiquen, para eso, es bueno que los demás nos ayuden a identificarlos, porque muchas veces nuestro ego, no nos deja aceptar o reconocer algún defecto que tenemos. (nuestra sombra).

Otro beneficio del autoconocimiento es que no nos vamos a exigir algo que no somos, ni vamos a querer cumplir las expectativas que los demás tienen acerca de nosotros mismos. Por ejemplo: Si una persona es muy rápida para realizar sus cosas, y tú eres más lenta, y la otra persona constantemente te está diciendo:  “Eres una floja”,  “Apúrate”, “Deberías ser como…,”etc- Y tú te lo crees, entonces, caerás en el error de querer cumplir esas expectativas para ser aceptada o amada, y como eso no va a ser posible,  te frustraras, te compararas, te enojaras contigo misma por no ser como los demás quieren que seas.

El segundo factor es el AUTO-CONCEPTO.Que es básicamente la imagen que tenemos de nosotros mismos. Esta imagen se forma a partir de un buen número de variables, pero es particularmente influenciado por nuestras interacciones con las personas importantes en nuestras vidas. (Los padres, hermanos, amigos, compañeros, medios de comunicación,  grupos de pertenencia, etc)

Autoconcepto

Incluye la percepción de nuestras capacidades y nuestra propia singularidad, y a medida que envejecemos éstas auto-percepciones se vuelven mucho más organizadas, detalladas y específicas.

Factores que determinan el autoconcepto. Para el Psicólogo humanista Carl Rogers, el concepto de sí mismo se compone de tres factores diferenciados

  1. La imagen de ti mismo, o cómo te ves Es importante darse cuenta de que la auto-imagen no coincide necesariamente con la realidad. La gente puede tener una auto-imagen inflada y creer que las cosas son mejores de lo que realmente son. Por el contrario, las personas son generalmente propensas a tener auto-imagen negativa y percibir o exagerar los defectos o debilidades.
  2. Cómo te valoras. La cual ya vimos líneas arriba
  3. El Yo ideal, o cómo te gustaría ser En muchos casos, la forma en que nos vemos y cómo nos gustaría vernos a nosotros mismos no coincide. Esto significa que los auto-conceptos no siempre están perfectamente alineados con la realidad. Según Carl Rogers, el grado en que el autoconcepto de la persona coincide con la realidad determina el grado de congruencia o incongruencia. Rogers cree que la incongruencia tiene sus primeras raíces en la infancia. Cuando los padres ponen condiciones al afecto que ofrecen a sus hijos (sólo expresan su amor si los niños “lo ganan” a través de ciertos comportamientos, o satisfacen las expectativas de los padres), los niños empiezan a distorsionar los recuerdos de experiencias en los que se han sentido indignos del amor de sus padres. Por contra, el amor incondicional, ayuda a fomentar la congruencia. Los niños que experimentan este tipo de amor no sienten ninguna necesidad de falsear continuamente sus recuerdos para creer que otras personas los aceptan como realmente son.

El tercer factor es la AUTOEVALUACIÓN.

Es importante evaluar continuamente nuestras actuaciones, pensamientos, sentimientos y palabras, examinar lo que se es, se analizan los diversos comportamientos sean buenos o malos, con la finalidad de  hacernos más conscientes de nosotros mismos y poder modificar aquellas conductas que nos afectan o afectan a los demás.  Somos seres cambiantes, no podemos quedarnos con una evaluación de nosotros mismos de cuando éramos jóvenes a como somos actualmente. Ahora bien, no hay que evaluarnos desde un pensamiento muy crítico o perfeccionista, porque esto afectaría la autoestima, en lugar de beneficiarla. Por ejemplo, ante un error, no pensar: “Soy de lo peor”, “Soy una tonta”, etc.

El orgullo de la persona puede ser un obstáculo para examinarse a sí mismo, dándose por sentado que todo marcha bien y que por tanto no se necesita ayuda y cambio.

Los cambios profundos a veces surgen de ser sinceros con nosotros mismos.

El cuarto factor es la AUTO-ACEPTACIÓN

Para poder aceptarnos a nosotros mismos debemos intentar ser objetivos y olvidarnos de valorarnos aprobándonos o desaprobándonos. No podemos ser objetivos si estamos pensando continuamente en lo que “deberíamos” ser, en lo que está bien visto, en las cosas del pasado que debimos hacer de otra manera, en lo que pensarán los demás… Debemos aceptarnos como lo que somos: una persona única y especial. Aceptar las características de nuestro cuerpo, sin juzgarnos. Aceptar que así nos pensó Dios, con ese color de piel, de ojos, de estatura, etc.

Si uno no se acepta a sí mismo, constantemente vivirá en la frustración, en la insatisfacción lo cual se verá reflejado en la interacción con los demás.

Ell quinto factor es el AUTORESPETO

El autorespeto es el respeto por nosotros mismos como seres humanos dignos y valiosos, que necesitamos no solo que nos comprendan y nos valoren los demás sino ante todo, nosotros mismos. Mirarnos atentamente y saber cuánto valemos, reclamar y luchar por satisfacer nuestras necesidades personales, sin dañarnos ni tratando de sobrepasar nuestros límites. ¿Cuántas veces hemos exigido a nuestro cuerpo y nuestra mente más de lo que le pediríamos a otro que haga? ¿Alguna vez hemos incorporado a nuestro organismo sustancias que nos ponen en peligro o nos enferman? ¿Descansamos en forma adecuada? ¿Reflexionamos sobre lo que nos conviene para nuestro futuro para llegar a realizarnos nosotros y no cumplir expectativas ajenas?

VIvimos hablando de que mucha gente no nos respeta, pero tal vez no nos pusimos a reflexionar si nosotros mismos, no tomamos en consideración las horas que necesitamos para dormir, para estudiar, para trabajar, si elegimos los alimentos que a nuestro organismo lo benefician, si hacemos la gimnasia adecuada, etcétera. El autorespeto no significa ponernos por encima de los demás, sino en un plano de igualdad que nos lleve a cuidarnos y a sentir que los demás también necesitan desarrollarse y quererse.

Cuando tomamos en cuenta todos estos factores, entonces lograremos tener  una sana autoestima. ¿Y qué es la autoestima?

La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen: es la percepción evaluativa de nosotros mismos

autoestima

Psicóloga Patricia Vargas