PRIMERA LECTURA: ISAIAS 40, 1-5. 9-11
SALOMO RESPONSORIAL: Del SALMO 84
SEGINDA LECTURA: 2ª PEDRO 3, 8-14
EVANGELIO: MARCOS 1, 1-8

Reflexión Dominical1. Juan Bautista
1.1 Juan, el pariente de Jesús, el hijo de Zacarías e Isabel, el mismo que por su oficio ha sido llamado “el Bautista,” es una figura central de nuestro adviento. Es apenas natural: adviento es “espera,” tiempo de preparación, y toda la vida y la misión de Juan Bautista fueron eso: preparar al pueblo de Dios para recibir al Mesías. Juan, pues, está con nosotros en este tiempo litúrgico signado por la esperanza.
1.2 ¿Cómo se prepara uno para recibir a Jesucristo? Las recomendaciones de Juan en el evangelio de hoy conservan pleno valor. Juan predicó con su ejemplo, que consistió en austeridad y oración, y predicó con su palabra que consistió en arrepentimiento y ser justos.
1.3 Esas cuatro cosas son las que necesitamos: una vida sobria, sin apego a lujos ni vanidades; una vida orante, que devuelva a Dios el lugar que le corresponde; una vida humilde, que reconozca que hemos fallado muchas veces, y una vida justa, que preste atención especialmente a los derechos de los más pequeños y de los desposeídos.

2. Los Dos Bautismos
2.1 Un dato que mucha gente no sabe es que la santidad y la virtud de Juan sobrevivieron mucho tiempo en la memoria de sus contemporáneos. No faltaron incluso los que consideraron que Juan era mayor que Jesús, pues al fin y al cabo fue Jesús el bautizado y Juan el que lo bautizó: un signo que podría interpretarse como que el menor estaba recibiendo del mayor. Además, la vida de penitencia de Juan era notabilísima mientras que Jesús era, para estos efectos, un personaje mucho más “normal” y la gente tiende a pensar que ser muy anormal debe parecerse a ser muy santo.
2.2 Todo esto viene a la frase final del Evangelio de hoy, frase que el evangelista ha
conservado porque es uno de los varios testimonios que los cristianos sin duda utilizaron para aclarar el tema de los dos bautismos, o sea, si era más importante (o poderoso) bautizarse con el bautismo de Juan o con el bautismo cristiano.
2.3 Juan dice en el texto de este domingo: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo.” Esta frase aclara lo esencial: que Juan reconoce en Jesucristo a uno “más fuerte” pero que esa fuerza proviene de lo que Cristo trae a nuestra vida. Juan representa arrepentirse del mal que uno ha hecho, y eso es clave, pero no es todo. Más importante incluso es recibir un impulso, una vida nueva, que haga posible que de aquí en adelante uno obre de otra manera. Eso es lo que trae la efusión del Espíritu Santo, que es lo que finalmente viene a darnos Jesús.

P. Fr. Antar Elías Chain OCD