LA MISERICORDIA DE DIOS EN EL PENSAMIENTO Y EN LA EXPERIENCIA DE SANTA TERESITA

Introducción

La Misericordia de DiosAbordar el tema de la Misericordia de Dios en Santa Teresita en cualquiera forma, circunstancia e intención equivale a tocar la esencia de su espiritualidad que consiste en abrirse a la misericordia divina desde la conciencia de la pequeñez humana, es decir, desde la “nada”, desde la vulnerabilidad total, desde “la impotencia para todo bien” (en expresión de la misma Santa”. Equivale a sintetizar y a unificar su mensaje espiritual y a conocer la interpretación y el significado de todos y cada uno de los acontecimientos que constituyeron su experiencia humana.

a.- La misericordia de Dios se manifiesta en su capacidad de perdonar
El pensamiento de Santa Teresita referente a la misericordia de Dios no corresponde exactamente al pensamiento que ordinariamente se tiene de dicho atributo; cuando se toca este tema de alguna manera, se reduce a la capacidad y al hecho que Dios tiene de entender, comprender y perdonar nuestros pecados; es verdad que es una de las formas que Dios tiene de manifestar su misericordia con nosotros los pecadores. Esta primera forma y campo de acción de la misericordia divina la señala nuestra querida Santa, concretamente, en la referencia que hace de la parábola del hijo pródigo que encontramos en el Evangelio de San Lucas (Lc.15, 11-32) y que es inspiración de su firme confianza en el perdón de Dios:
Carmelitas Descalzas, México“¡Qué alegría pensar que Dios es justo!; es decir, que tiene en cuenta nuestras debilidades, que conoce perfectamente nuestra naturaleza; siendo así, ¿De qué voy a tenerle miedo? El Dios infinitamente justo, que se dignó perdonar con tanta bondad todas las culpas del hijo pródigo, ¿No va a ser justo también conmigo, que estoy siempre con él” (Ms.AF.84ro.).
Es verdad que aquí encontramos dibujada la misericordia de Dios en acción perdonando al hijo pródigo sin alguna reticencia o condición, sino solamente el arrepentimiento del hijo expresado en su regreso, que es ya solicitud directa y expresa de perdón. Pero también más allá de todo esto, encontramos el amor de un padre que se desborda con una ternura incontenible sobre el hijo arrepentido; efectivamente, dice el Evangelio que el padre: “Cuando aún estaba lejos, viole el padre, y, compadecido, corrió a él y se arrojó a su cuello y le cubrió de besos” (Lc. 15,20). Esto es precisamente lo que con seguridad observó la Santa carmelita: el amor del padre que se desborda afectivamente sobre el hijo arrepentido, estas son “olas de ternura infinita” (Ms.AF84ro), que se ofrecen desbordarse sobre los hijos…
Para Teresita, lo que explica, lo que fundamenta su fe en la misericordia de Dios, no es principalmente su capacidad deCarmelitas Descalzas, México entendernos, comprendernos y perdonarnos, sino, sobre todo su capacidad de amar. Dicho de otra manera, el último fundamento de su misericordia expresado en su perdón, es la esencia divina, pues como Él mismo nos lo ha revelado y encontramos en san Juan: “Dios es amor” (Jn. 1,4-8). Verdad que hace muy suya nuestra Santa afirmando: “Dios es más tierno que una madre” (Ms.AF8vo.) Y“¡Oh, Dios mío! tu amor despreciado tendrá que quedarse encerrado en tu corazón? Creo que si encontraras almas que se ofreciesen como víctimas de holocausto a tu amor, las consumirías rápidamente. Creo que te sentirías feliz que no tuvieses que reprimir las oleadas de infinita ternura que hay en ti” (Ms.AF84ro.)

b.- La misericordia de Dios fundamento de la confianza y del abandono Teresiano

Para Teresa de Lisieux su fe en la misericordia de Dios es firme e inquebrantable como una roca. Esa su fe inquebrantable Carmelitas Descalzas, Méxicoen la misericordia de Dios es para ella el fundamento de su confianza total y de su abandono, maduración de su confianza. Desde esa fe podemos interpretar y comprender aquellas frases, llenas de una profunda convicción:
“Sí, estoy segura de que, aunque tuviera sobre la conciencia todos los pecados que pueden cometerse, iría con el corazón roto de arrepentimiento, a echarme en los brazos de Jesús, pues sé cómo ama al hijo pródigo que vuelve a él” (Mc.F36vo.)
Obsérvese en este texto lo que para nuestra santa constituye el fundamento último de su confianza en el perdón: el amor de Dios: “Pues sé cómo ama al hijo pródigo”. Lo que afirma la Santa en este párrafo que acabo de transcribir coincide exactamente con lo que afirmó en sus últimas conversaciones con la Madre Inés:
“Alguien podrá creer que si tengo una confianza tan grande en Dios es porque no he pecado. Madre mía, di muy claro que, Carmelitas Descalzas, Mpexicoaunque hubiera cometido todos los crímenes posibles, seguiría teniendo la misma confianza; sé que toda esa multitud de ofensas sería como una gota de agua arrojada en una hoguera encendida. Y luego cuenta la historia de la pecadora convertida que murió de amor. Las almas comprenderán enseguida, pues es un ejemplo palpable de lo que quiero decir. Pero estas cosas no pueden explicarse” (UC.11 de Julio, 1897).

c.- La Providencia divina expresión de su misericordia
Según el pensamiento de Santa Teresita, la providencia de Dios, que consiste en el cuidado que Él tiene de nosotros, no es otra cosa sino su amor en acción; a esta forma y significado de su Carmelitas Descalzas, Méxicomisericordia se refiere cuando afirma que lo único que ella pretende al escribir su autobiografía es, “comenzar a cantar lo que un día repetirá por toda la eternidad: ¡¡¡Las misericordias del Señor” !!!(Ms.AF2ro.). Es la providencia a la que alude San pablo cuando afirma: ”Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman”). (Rom.8, 28).
Dentro de esas misericordias que ella quiere cantar nuestra santa incluye muy especialmente la gracia de su vocación religiosa y demás gracias que Dios le ha otorgado:
“Abriendo el Evangelio, mis ojos se encontraron con estas palabras: “Subió Jesús a una montaña y fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él”(San Marcos, cap. ll,v.13). He ahí el misterio de mi vocación, de mi vida entera, y, sobre todo el misterio de los privilegios que Jesús ha querido dispensar a mi alma…El no llama a los que son dignos, sino a los que él quiere, o, como dice San Pablo: “Tendré misericordia de quien quiera y me apiadaré de quien me plazca. No es, pues, cosa del que quiere o se afana, sino de Dios que es misericordioso” (Cta. A los Romanos, cap. lX, v. 15 y 16) (Ms.AF2ro.).
Contemplando la gran variedad de seres de la creación y la diversidad de situaciones morales y espirituales de los seres humanos a los que corresponden diferentes gracias de Dios, y, apoyándose en la naturaleza, nuestra hermana concluye que todas esas variedades de seres y situaciones son expresiones del amor de Dios:
Carmelitas Descalzas, México“Eso mismo sucede en el mundo de las almas, que es el jardín de Jesús. Él ha querido crear grandes santos, que pueden compararse a los lirios y a las rosas; pero ha creado también otros más pequeños… comprendí también que el amor de nuestro Señor se revela lo mismo en el alma más sencilla que no opone resistencia alguna a su gracia, que en el alma más sublime” (Ms.AF2vo.). Y, concluye nuestra querida hermana formulando grandes y consoladoras verdades de la vida espiritual:
“Abajándose de tal modo, Dios muestra su infinita grandeza. Así como el sol ilumina a la vez a los cedros y a cada florecilla, como si sólo existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa también Nuestro Señor de cada alma personalmente, como si no hubiera más que ella. Y así como en la naturaleza todas las estaciones están ordenadas de tal modo que en el momento preciso se abra hasta la más humilde margarita, de la misma manera todo está ordenado para el bien de cada alma” (Ms.A.F3ro.)
Para nuestra querida hermana Teresita, todo lo que sucede en la obra de la creación es sin dudarlo expresión de la providencia amorosa de su Creador y por lo tanto también y principalmente en todo lo que acontece en nuestra vida humana. Desde esta misma interpretación nuestra Santa afirma categóricamente y totalmente convencida. “Todo es gracia” (UC.5 de junio 1897).
Por lo tanto, analizando su propia historia, ella cree firmemente que todas y cada una de las experiencias de su vida no son Carmelitas Descalzas, Méxicootra cosa, sino expresiones concretas de la Providencia Divina y ésta a su vez, pruebas de su misericordia que ella quiere proclamar aquí en la tierra y cantar en la eternidad, así lo expresa al iniciar el escrito de su autobiografía:
“sólo pretendo una cosa: Comenzar a cantar lo que un día repetiré por toda la eternidad:”¡¡¡ Las misericordias del Señor!!!”…(Ms.A2ro.).
Y, ¿qué es exactamente lo que nuestra querida Santa pretende cantar y repetir por toda la eternidad?, la providencia expresada en todos los acontecimientos que han venido a formar parte de su vida. Todo lo que no ha sido otra cosa sino una gracia, según lo que ella afirmó una vez: “todo es gracia” (UC. 5 de junio 1897). Y que han sido expresión en último término de su misericordia, porque para ella la providencia divina es expresión de su misericordia infinita:
“Así como el sol ilumina a su vez a los cedros y a cada florecilla, como si sólo ella existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa nuestro Señor de cada alma personalmente, como si no hubiera más que ella. Y así como en la naturaleza todas las estaciones están ordenadas de tal modo que en el momento preciso se abra hasta la más humilde margarita, de la misma manera todo está ordenado al bien de cada alma” (Ms.F3ro.)

d.- La respuesta al amor misericordioso
Nuestra querida Santa profundamente convencida del amor misericordioso de Dios expresado claramente en el perdón y en su providencia paternal, como respuesta precisa, ella quiere corresponder a ese amor, a esa ternura infinita ofreciéndose como víctima a su Amor Misericordioso pidiéndole a Dios derrame sobre su alma “las oleadas de su misericordia infinita”(Ms.AF84ro.)
Carmelitas Descalzas, México“A fin de vivir en un acto de amor perfecto, yo me ofrezco como víctima de holocausto a tu Amor misericordioso, y te suplico que me consumas sin cesar, haciendo que se desborden sobre mi alma las olas de infinita ternura que se encierran en ti, y que de esa manera llegue a ser yo mártir de tu amor, Dios mío…
Que ese martirio, después de haberme preparado para comparecer delante de ti, me haga por fin morir, y que mi alma se lance sin demora al eterno abrazo de tu Amor misericordioso…
Quiero Amado mío, renovarte esta ofrenda con cada latido de mi corazón y un número infinito de veces, hasta que las sombras se desvanezcan y pueda yo decirte mi amor en un cara a cara eterno…” (Oración 6).
Conocemos cuál fue la respuesta de Dios a la ofrenda de nuestra incomparable hermana:
“Desde aquel día feliz (día de su ofrenda), me parece que el amor me penetra y me cerca, me parece que ese amor misericordioso me renueva a cada instante, purifica mi alma a cada instante, y no deja en ella el menor rastro de pecado”. (Ms.AF84ro.)

P.  Fr. David García Pulido
OCD.