“LOS VALORES EN LA FORMACIÓN” (VIDA CONSAGRADA)

Federación san José de Guadalupe, Méx.Jesucristo, el Señor, necesitó aprender, necesitó la guía de sus padres y la palabra de otro, es decir aprendió a escuchar. Es así como iniciamos esta sabiduría, la de los Valores Evangélicos: Aprender a escuchar – ESCUCHA ISRAEL (1). El escuchar, atender, obedecer vienen a ser sinónimos de apertura de mente y corazón para la GRAN ESCUCHA; esta gran escucha tiene la capacidad de descubrir la revelación de Dios y no nuestra propia revelación o el propio sentir ni tampoco el propio pensar sino que es alcanzar a descubrir el designio divino en la pequeña vida; aprender sin sujetar, es así que el espíritu humano entra en el dinamismo vital de su Dios Trino y Uno, que significará no atrapar a Dios ni por el pensamiento ni por la obra.
Ir hacia los valores evangélicos es dejarse imprimir en el corazón aquella savia de Dios, aquello que lo mueve a Él y que lo hace ser Dios, viene siendo de alguna manera el camino para la identificación con el Dios y Señor que nos habita, un camino que urge actitudes de niño pequeño en los brazos de Dios que no se consigue sino en el reposo infantil, creando esa especie de dependencia total de Dios por el amor y la soberana confianza.
Los valores evangélicos son creadores de seguidores auténticos del Dios verdadero, ellos entregan a Dios como es Él y como quiere ser recibido: con llaneza, agradecimiento y en el silencio del corazón, aquel que es el resultado de estar delante de Dios cara a cara (2). Ir a los valores evangélicos es entrar en la espesura de Dios (3) con pies descalzos (4), porque es estar dentro del Corazón del mismo Dios; es recibir de Él, de Jesús, el Señor, el permiso especial de entrar en su interioridad para dejarse sorprender como niños que han encontrado lo más preciado para ellos.
Es vivir la experiencia profunda de ser amados y así dejar que la persona se apreste para vivir en su Amado. Es hallar la belleza de este feliz encuentro, allí descubre el consagrado la honda felicidad de la Persona amada que recrea y enamora (5); rechaza la duda, ya que la duda le hace un inepto para la vida y comprende más bien qué es lo que le lleva a la vida y de eso se encarga Dios en estos valores evangélicos.
Cuando se toma la vida que Dios mismo ha entregado el consagrado se inicia como discípulo, como seguidor y como amigo y se dispone a llevar a cabo una tarea, tarea que a su lado aprende y se deja cautivar: Deja Ser a Dios para que llegue a ser. Cuando se deja a Dios Ser, el consagrado se está comprometiendo a ser; se hace necesario hablar despacio esto y más aún comprenderlo despacio. Es tu ser en su Ser y ahí no acaba todo sino que empieza todo y se ha estar dispuesto a caminar, a emprender LA VOCACIÓN AL SER Y NO SOLO AL EXISTIR. Este ser lleva la impronta de Dios y con ella se precisa ir por la vida: El Yo Soy de Dios está ahí concretando tu vida, tu existencia y tu ser y, al comprenderlo defines tu paso, tu tarea, tu quehacer y así te sorprendes siendo tú en Él….Y sin Él solo se pervive, se sobrevive; ahora bien, aquí se halla el VALOR EVANGÉLICO DE SER EN ÉL, sin esto no viene lo demás, sencillamente no se sustenta; no es lo mismo ser que no ser, de la misma manera que no es lo mismo el color blanco que el negro.
Alcancemos una alta comprensión, lleguemos a la perfección, inclinémonos hacia ella; el Ser de Dios y nuestro pequeño ser necesita aprender eso del ser siendo y es ser siendo lo que determina ser en eso que determina; sin la determinación (6) el ser no es, urge la determinación, por ejemplo: El Yo Soy (7) de Dios, ese Soy y ese Yo Soy se quiere un ser bondad y un ser Verdad, que sea con todos en su tarea de amor y así se vive y Es – Es Camino, Es Verdad, Es Vida y se determina a Ser eso: Camino, Verdad y Vida (8) Eso Es el Yo Soy. Aquí cabe la pregunta: ¿A qué nos determinamos?, primero al ser, enseguida a ser en el Ser de Dios, un ser determinado, un ser en el bien , en el bien total de Dios, un ser que se quiere bien a sí mismo y, aquí se abre un abanico de posibilidadespara todos: Un ser en felicidad, un ser en compañía, un ser en unidad, un ser en amistad, un ser comunión de amor;este ser se ha de “querer lo que se quiere” y ser feliz con ello, un ser auto realizado, consciente, magnificado; cada uno se determina por ser quien se quiere en el Señor. ESTE VALOR EVANGÉLICO LLEVA A SER LO QUE SE QUIERE CADA QUIEN, eso perfecto en la perfección de Dios.
El encuentro con estas verdades se da gradualmente. El querer ser en el querer de Dios equivale a esa voluntad divina “que se quiere lo que es”.
__________
1Dt 6,4
2 Ex 33,19-23; Gn 32,31
3 San Juan de la Cruz. Cántico Espiritual CB 36,13,“¡Oh, si se acabase ya de entender cómo no se puede llegar a la espesura y sabiduría de las riquezas de Dios –que son de muchas maneras- si no es entrando en la espesura del padecer de muchas maneras, poniendo en eso el alma su consolación y deseo!”
4 Ex 3,5
5 San Juan de la Cruz. Cántico Espiritual CB 15,28 “La cena a los amados hace recreación, hartura y amor.
Porque estas tres cosas causa el Amado en el alma en esta suave comunicación le llama ella aquí la cena que recrea y enamora…” “Le hace sentir al alma cierto fin de males y posesión de bienes, en que se enamora de Dios más de lo que antes estaba”
6 Sta. Teresa de Jesús. Camino de perfección C21,2 “Importa mucho y el todo una gran y muy determinada determinación no parar hasta llegar a ella (oración) venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabájese lo que se trabajaré, murmure quien murmurare,…”
7 Ex 3,14; Jn 8,24; 14,6; Nm 18,20
8 Jn 14,6

 

Valor Evangélico del Amor.

Carmelitas Descalzas Puebla la Soledad

Ahora vayamos, caminemos; Dios nos abre oportunamente camino, nos adentra más allá en la espesura; nos dirige la palabra porque es necesario apreciar tanto como se pueda el camino de la salvación. Fijemos ahora la mirada en el amor, todo se resume en él; este amor viene de lo alto para llevar a los hijos de Dios a lo alto; el amor va al centro del ser para desde ahí iluminar todo; el amor es el imán de los hijos de Dios y la primera razón de ser, de llegar a ser; el amor es creado por Dios y define a Dios – Dios es Amor (1), sus creaturas lo obtienen como el ropaje que cubre su desnudez como antaño Adán y Eva, el mismo amor divino cubre la culpa de ellos amándolos; este amor más que un compromiso frío es la identidad del cristiano, del seguidor de Dios; así hecho todo amor, un ser amoroso, todo lo que toca hace puro, estos seres amorosos son resplandecientes porque son amor y se mueven en el amor; este amor no tiene medida y tiene la capacidad de incondicionalidad a tope.

El cristiano, ser luminoso es capaz de amor lo sepa o no lo sepa, lo quiera o no lo quiera, aquí volvemos la mirada hacia el Creador por excelencia quien posee el campo abierto para crear desde sí mismo un amor que invita a los demás a ser seres amorosos y enriquecedores, es la afinidad con su Dios en una tarea ininterrumpida de amor y elige amar aun cuando los obstáculos parezcan infranqueables. Se quiere a sí mismo amando y eso lo define en todo tiempo. Hablemos del amor ya no visto desde un precepto a cumplir sino de un TESORO a alcanzar; desde un FIN y una RAZÓN de ser y existir, desde una inconmensurable gracia santificante y una garantía de permanencia en el Ser Divino. El amor viene a cada quien, crece en el ser, toma forma, se cristaliza en el ser creativo que es cada uno, lo despierta y lo sostiene vivo y diligente; el amor es poderoso en su propio vigor y fuerza y se entrega siempre cuando se le abren las puertas del alma y el corazón; se deja ver, contemplar y camina con el consagrado adondequiera que se mueva, el amor no es caprichoso (2) y detesta el capricho (primero sí y luego no) es fecundo para quien así lo desea; es la labor más maravillosa y dignificante e incluye a todos, favoreciendo a todos, aun cuando al parecer de alguien no se mereciera. El amor es un viaje al Corazón de Dios, a su intimidad, desde donde se toca el infinito yendo hacia el infinito; este amor se muestra tan solo a los que son dignos poseyendo previamente el don de la fe en el cual reposan el amor y otros tantos dones; nadie sería compatible al amor si en su voluntad no está el acogerlo y sacrificarse y suspirar hondamente por él. Dios mismo se entrega para que siendo la parte central del ser humano se mueva este ser humano a ser de sus amadores y los amadores de la humanidad, amadores que no se detengan ante nada para OBRAR conforme al don recibido y así se distingan en gracia unificadora entre sus hermanos y la inmensidad de Dios; comprendamos con perfección: No hay otro camino para ir a Dios directamente.
__________
1Jn 4,8
2 1Co 13,4-7; Rm 13,8

VALOR EVANGÉLICO DEL BIEN.

Carmelitas Puebla La SoledadVamos ahora a considerar que el bien hecho a otro es entregarle la paz, la bienaventuranza, es hacerlo rico delante de Dios, considerarlo hermano y así tratarlo; el bien siempre será para quien lo practique un don del cielo, y a lo primero que le hace bien es a su alma. El bien otorgado a otro hace de ambos: quien lo ofrece y lo recibe verdaderos hijos del Altísimo que hace salir su sol sobre malos y buenos (1). El bien tiene que ver con el bien total que recibimos de Dios y que así se quiere siendo Él el bien total; cuando el bien se hace presente en el mundo es para darnos vida en abundancia (2). Solo sosteniéndose en el bien se tiene la oportunidad de acallar la maldad existente; el bien se impone y es de hombres y mujeres valerosas el considerarlo auténtico camino sin desviarse de él.

El bien tiene su origen en el Corazón del Padre Dios y a todos quienes se empeñan en este bien acogen el cielo en sus corazones y los hace dignos para el cielo eternamente. Los Consagrados, los elegidos de Dios han de ser tales en Dios, andantes del bien. El bien es la manifestación gloriosa de Dios, es traer el cielo a la tierra y llenarlo de su gloria, ofrecimiento de vida en bien de todos viviendo para Dios, delante de Dios. Quienes realizan el bien se forjan en la quietud eterna. Alejándose del bien se hace uno cómplice del mal (3), al que no se le opone con el bien. Si alguien hace el bien a otro y no lo reconoce y agradece el bien entregado no crea bondad y se pierde ese bien irremediablemente; cuando haces el bien a quien no te lo hace lo llenas sin darte cuenta de bendiciones para que él haga lo mismo. El bien es digno en sí mismo y es de corazones magnánimos que obran la luz que llevan dentro y así hacen posible ya el Reino de Dios (4) en este mundo.

El bien es el perfume de los corazones mansos y humildes que no llevan cuenta de sus obras pero que se ejercitan en ellas con la naturalidad de Dios; estos hijos del Padre son generosos en su generosidad y nunca se les acaba; están dispuestos incluso a dar la vida (5), es decir, el bien a realizar no tiene medida en ellos como no tiene medida el Dios que los habita, porque como se ocupan de su Dios así se ocupan de sus hermanos haciéndoles el bien (6).
El bien que quiere Dios que practiquen sus amorosos hijos es el mismo que reciben de su Padre del cielo, Como es:
El trato amable.
El llamarlos por su nombre.
La conversación con ellos.
La entrega de su amor.
La compañía hasta el fin del mundo (7).
El reconocimiento y el honor.
El hacernos adultos en la fe….
Estos son unos de los bienes ante el bien mayor que es la Salvación, nada hay como eso y sin embargo todos los demás le pertenecen. La moneda que se acuña en el cielo y en la tierra y que es tan provechosa es la del bien; solo los felices (8) hacen el bien y los duros de corazón (9) no saben que hay otra manera de vivir.
¡Sorprendámonos!, hijos e hijas de Dios: El bien hecho en la tierra por amor de Él reserva en el cielo un especial lugar junto a Él. Todos invitados a hacer más que el bien en todo lugar y en todo momento, corramos tras el bien más genuino favoreciendo la salvación de muchos.
____________
1 Mt 5,45
2 Jn 10,10
3 St 4,17 “quien sabe hacer el bien y no lo hace es culpable”
4 Rm 14,17; Ga 5,22; Mt 6,33; 12,28; 13,44-46
5 1Pe 2,20 “Pero si, haciendo el bien tiene que aguantar sufrimientos, eso es una gracia de Dios”
6 Rm 15,2
7 Mt 28,20
8 Mt 5,3-12
9 Is 46,12; Za 7,12; Hch 7,51

VALOR EVANGÉLICO DE LA ALEGRÍA.

Federación San José de Guadalupe, Méx.Dios es con nosotros lo que nosotros mismos elijamos: Si Señor, será nuestro Señor, si Amigo será nuestro Amigo, si Esposo será felizmente el Esposo. Hablemos ahora de la alegría, aprendamos qué significa para Dios y el por qué nos quiere alegres con la libertad de los hijos de Dios (1); inclinémonos a obtenerla cuanto antes porque el Corazón de Dios es alegre: Sumamente feliz y es fácil condescender con Él y no rendirse en el intento de lograrlo santamente.
La ALEGRÍA significa estar desprovistos de todo menos de Dios; es la expresión máxima de comunión con Dios, un resumen de toda una vida vivida en Él santamente. Es un aprendizaje no de unos momentos determinados, es toda la vida llevada a la práctica de esta enseñanza. Comprendamos bien: Si vamos camino al cielo id alegres con el alma en la mano rebosando de felicidad, sin dejarse llevar de las quejas sin sentido, ellas distraen y entorpecen. Si hemos de seguir a Dios hagámoslo alegremente sin tomar la vida como un funeral continuado, aun cuando al Señor se le dio muerte, resucitó y por tanto la Iglesia no quedó sin Él y es la feliz Esposa agraciada del Resucitado por amor; para no vivirse conforme y estática con nada, hemos de ser más de lo que ahora somos: verdaderamente felices y no inquietos sino más bien pacíficos, desprovistos de toda actitud incómoda, sin molestar a nadie; más bien llanos y congruentes todo el tiempo sin amenazar a nadie con nuestro molesto carácter quisquilloso y arrogante; hemos de confiar siempre en que seremos como queremos sin hacer del tiempo un pasatiempo, tan solo tomarlo en serio y hacer de Él una oportunidad creadora y festiva; creamos qué tipo de ser alegre se quiere ser y empeñarse en eso; la alegría hace felices a los que nos rodean, hemos de mostrar poco a poco que un corazón abierto a la alegría de Dios es un corazón lleno de un exquisito amor que a todos lleva al bien perfecto.
Tomemos en serio, Dios nos quiere vivos y alegres, celebrando todo sin hacer alarde de nada, antes bien, dejarnos acompañar de la sencillez de los niños; aprender a no complicarnos y pensar mucho y saborear el hecho de que el Señor nos ama intensamente e invitados todos a no acostumbrarse, no hacer hábito del camino más bien dar gracias a lo alto levantando nuestras manos hacia el cielo (2). Invitados a dejar nuestras inconformidades (3) que muchas de las veces esas circunstancias que se consideran molestas traen con ellas la salvación y sin más se rechazan. Es conveniente aprender a decir sí, siempre sí porque así lo queremos, si así se hace sin saber cómo nos hallaremos aptos para llegar a ser perfectos seguidores soltando esas falsas prudencias que más llevan a lo absurdo e intolerante e impiden aprender a disfrutar lo que la Providencia depara para nuestro servicio y crecimiento y así no se malogren las buenas obras con los juicios y maledicencias, antes se tome en serio el proceder en esta vida (4), reconquistando la felicidad y la alegría sin límites; soltando toda amarra y mirar cómo los pájaros en su gran libertad alaban a Dios siempre.
Siendo felices con la felicidad de Dios lo honraremos disculpando siempre para impedir resentimientos que lo único que hacen es conducir fuera del camino; felices con lo que se tiene y olvidar acumular (5) siendo dadivosos con la dádiva del mismo Dios, todo esto procura felicidad sin fin. No ser de los que meditan en su corazón: “Yo hago lo que creo conveniente y he dado todo lo que puedo”, porque cuando se esté pensando esto lastimosamente se hiere uno a sí mismo por no tener fe en el poder creador.
Dios nos invita a crear un nuevo comportamiento que vaya mucho más afín con Él, algo distinto que lo haga reír y no sufrir, algo o mucho que diga quiénes somos. Alegres, hijos alegres (6) y no esclavos en la mente y aprisionados desde el corazón y el alma, más arriesgados que cobardes ya que es una insensatez la cobardía pues que no tenemos consideración con nosotros mismos, al contrario, alegría rebosante que depare un hoy lleno de bendiciones y no inquietarse por nada antes dejar que todo ocurra en la paz de Dios y ocuparse de alabarlo, bendecirlo y darle gracias ya que por Él nos viene todo bien y, de los que confían son el gozo, la paz y la alegría, un contagiante júbilo divino el cual no sale de la belleza y la ternura que le son propios; sencillamente alegrarse con la alegría de Dios para que la alabanza sea un verdadero signo de pertenencia al Dios que nos ama sosteniéndose y anhelando la santa voluntad de Dios y que la imagen del Padre en todos sea cada vez más clara y vivificante; haciendo todo sin rivalidad (7) buscando antes agradarnos (8) entre todos por las buenas obras.
Que LA FELICIDAD QUE ES EL COLMO DE LA FELICIDAD DE DIOS nos transfigure, identifique con Él que se quiere FELIZ y no es tardo para celebrar el feliz encuentro con Él ya desde esta vida. Si es a Dios a quien decimos seguir, seguirlo con santidad sin mantenerse en vacilación porque así no se alcanzará la felicidad verdadera en su presencia; se nos invita a ser consecuentes con la vocación, con el ser todo inclinado hacia Dios sin tolerarnos abrumar con nada su Corazón y menos con la incredulidad y la falta de amor, ¡Ay de los seguidores que creyéndose en el camino del seguimiento no hacen más que mentir a su prójimo! (9) Se ha de cuidar no acomodarse en un status de vida y confort porque el día que menos se piense se vendrá abajo todo artificio y quedará al descubierto los embustes y la mala vida; al que se le entregó mucho, mucho se le pedirá, invitados estamos a recapacitar.
La alegría es una materia que de por sí debería ser fácil sin embargo se tropieza tanto en ella. Comprendamos bien: Es justo y necesario envolver toda la vida de alegría y empeñarse por ello, es un asunto de tal trascendencia que si no hay alegría no somos hijos de tal Padre del Cielo. La alegría acerca a aquello exacto que es Dios y le pertenece a Dios; es importante entrar desde ya porque vernos alegres provoca a Dios saturarnos de gracia y bendición y así nos hace mayormente amigos suyos, amigos sumamente alegres e invitados a ser imitadores de la abundancia del Corazón de Cristo yendo hacia su realidad divina y humana no quedándose en sí mismos sino entrar en su escuela, así se aprenderá con garantía la vida verdadera (10) y no la que a veces ufanados se cree seguir.
_________
1 Ga 5,1; Jn 1,12; St 1,25; 2Co 3,17; Rm 8,21
2 2Cro 6,29-30
3 Sta. Teresa de Jesús. Exclamación 17 “Porque si os pido que me libréis de un trabajo y en aquél está el fin de mi mortificación, ¿qué es lo que pido Dios mío? si quiero padecer más, no querría en cosas en que parece no conviene para vuestro servicio perder el crédito, ya que por mí, no entienda en mi sentimiento de honra,… y podrá ser que por la misma causa que pienso se ha de perder, se gane más para lo que pretendo, que es servíos”
4 1Pe 1,17-19 (L.H. Tomo IV pág. 708)
5 Mt 6,19-20
6 Is 49,13; Flp 4,4
7 St 4,16; Flp 2,3; 1Co 1,10
8 Hb 10,24; Rm 15,2
9 Jr 9,5; Sal 12,2; 36,4; Ef 4,25
10 Jn 5,39-40

VALOR EVANGÉLICO DEL SILENCIO.

Carmelitas Puebla la SeledadContinuemos el viaje más adentro en la hermosura de Dios (1). Hablemos del silencio que nace del amor de Dios y nos invita a convertirnos en seres silenciosos, silenciosos adentro para conseguir callar la boca y los sentidos. Un alma silenciosa es un alma cada vez más enamorada y hecha una con Dios. Invitados a sincerarnos delante de este bien e ir tras él sin detenerse pues que reúne y recoge en el camino de la salvación. Silencio adentro del ser para capacitar ver más allá que la propia situación que a la vez saca de sí mismos y lleva a vagar en mil cosas, el espíritu se derrama y lo sustrae de la comprensión más honda de cada cosa; no se malogre vagando de flor en flor la unidad de nosotros mismos. Invitación al silencio y no al caos que se alcanza en el recogimiento del ser para entrar en un ser Mayor: Dios, dejarse atrapar por esta Presencia Trinitaria siempre Viva que nos habita y posee ahí dentro – silencio iluminador, que sostiene el edificio, silencio que capacita y posibilita (2) que los ojos del alma vean a su Dios como en realidad es Él; silencio en el que se puede ver con claridad el Rostro de Dios (3). Detrás del silencio que rompe la monotonía del encuentro se descubre la verdad que hace libre al hombre (4); ir tras el silencio se aprende lo que otro maestro no puede entregar. Del silencio se permite ausentar cuando algo mayor como la caridad reclama.
Si el mismo Señor calló (5) cuando injustamente lo golpeaban ¿por qué no lo hará su seguidor que también es injusto? Que la valentía haga que se tome las riendas de la propia vida siendo consecuentes con la vocación y la invitación a sacrificarlo todo con tal de ver a Dios en el cielo. Si sabemos humillarnos delante de Dios en esta práctica se alcanzará la misericordia. Silencio para escuchar a Dios en la noche de la fe, silencio para sorprenderse con el encuentro a mediodía. Silencio, siempre silencio que abre con poder el conocimiento de Dios (6); silencio que culmina en el cielo favoreciendo una eternidad.
¡Oh precioso don del silencio! ¿Quién lo pudiera comprender? ¿Quién seguirlo en toda su magnificencia? Es el silencio tan grato delante de Dios, almas silenciosas quiere Dios que solo a Él escuchen, que solo a Él atiendan, que solo a Él conozcan, que cosa que no sea Él no amen. Solo el Espíritu Santo nos hace capaces de Dios y llevar al silencio.
________
1 San Juan de la Cruz. Cántico Espiritual B 36,5 “… y así seré yo Tú en tu hermosura, y serás Tú yo en tu hermosura mi hermosura; y así seré yo Tú en tu hermosura y serás Tú yo en tu hermosura, porque tu misma hermosura será mi hermosura, y así nos veremos el uno al otro en tu hermosura…”

Sta. Teresa de Jesús. Poesía 3
“¡Oh, Hermosura que excedéis
a todas las hermosuras!
sin herir dolor hacéis
y sin dolor deshacéis
el amor de las creaturas”.

San Juan de la Cruz. Canciones entre el alma y el Esposo 35
“Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte y al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura”.

2 Pr 2,5-6; 9,10
3 Sal 105,4
4 Jn 8,32
5 Is 42,2.14; 53,7
6 San Juan de la Cruz. Segunda Subida del Monte Carmelo 17,3 “Para levantar Dios al alma al sumo conocimiento, para hacerlo suavemente ha de comenzar a tocar desde el bajo fin y extremo de los sentidos del alma, para así irla llevando al modo de ella hasta el otro fin de su sabiduría espiritual, que no cae en sentido”.

VALOR EVANGÉLICO DE LA BONDAD.

Federación San José de Guadalupe, Méx.Vamos camino hacia el centro de Dios mismo y este valor evangélico toca las fibras de su Corazón que nos envuelve día con día bajo su resguardo.
La bondad nace del amor y con todo tiene sus propias características, su perfil y su propio canal y toca los corazones aun cuando sean pequeños; ahí nos quiere Dios haciendo camino. La bondad cuando toca los corazones lo primero que hace es tocar a aquellos que la poseen y es preciso correr confiadamente por ese sendero, nunca falta el socorro de Dios y significará no lapidar los tesoros de su Corazón, al contrario, valorar todo y hacer de eso nuestra riqueza y nuestra gloria; no ahuyentar al Santo Espíritu (1) que ahora y siempre guía con santidad y justicia y elevar súplicas ardientes (2) para que estos valores se gesten en la vida toda.
La bondad significa aquí y ahora el más profundo centro del Ser Divino por esencia (3), otra de las características más bellas del Dios Hermoso que nos habita y su sello es la pertenencia a este mismo Dios. Juntos todos alabando al Dios Trino y Uno que en su bondad confían, bondad elevada y celebrada en las alturas; bondad que cada corazón en mayor o menor capacidad posee; bondad que ya no se sitúa solo en situaciones sueltas sino en la totalidad de la vida. Volver a la bondad significará volver al centro de uno mismo para desde allí ir más allá, a lo eterno de Dios y confiar que ese mismo Dios que ama tanto conduce a verdes praderas y pastos abundantes (4); es preciso sostenerse en lo escondido de Dios y allí ocultarse con Él, hacerse cómplices con Él de un amor ilimitado y vasto sosteniendo el edificio de la bondad que hace bien siempre a todos.
A los bondadosos Dios no les oculta sus bienes y los lleva a celebrar su bondad en lo más hondo de su Ser, nada efímero tiene cabida en los de bondadoso corazón que equipados por la bondad no paran de caminar, son incisivos en conseguir todo aquello que la misma bondad les depara.
Comprendan los amadores, seguidores, hijos e hijas de Dios: Sean consecuentes con la obra de Dios en sus vidas, dejen salir la bondad, que se refleje en todas sus palabras, actitudes y acciones; refléjenla siempre, eso es propio de ustedes y por último honren a Dios cada vez más profundamente.

____________
1 St 4,7
2 1Ts 5,17; Ef 6,18; Flp 4,6
3 San Juan de la Cruz. Llama de Amor Viva 1,12 “El centro del alma es Dios, al cual cuando ella hubiere llegado según toda la capacidad de ser y según la fuerza de su operación e inclinación habrá llegado al último y más profundo centro suyo en Dios, que será cuando con todas sus fuerzas entienda, ame y goce a Dios…”

Sta. Teresa de Jesús. Moradas quintas 1,12 “… Ésta entiendo yo es la bodega adonde nos quiere meter el Señor cuando quiere y como quiere, mas, por diligencias que nosotros hagamos, no podemos entrar. Su Majestad nos ha de meter y entrar él en el centro de nuestra alma; y, para mostrar sus maravillas mejor, no quiere que tengamos en ésta más parte de la voluntad que del todo se le ha rendido, ni que se le abra la puerta de las potencias y sentidos, que todos están dormidos; sino entrar en el centro del alma sin ninguna, como entró a sus discípulos, cuando dijo: Paxvobis (Jn 20,19), y salió del sepulcro sin levantar la piedra. Adelante veréis (6M 2,3) cómo su Majestad quiere que le goce el alma en su mismo centro…”
4 Sal 23,2

VALOR EVANGÉLICO DE LA PAZ.

Federación San José de Guadalupe, Méx.Perseveremos en los valores evangélicos que como ya sabemos son producto del entrañable amor de Dios, flecha de amor que sale de su Corazón hacia el corazón humano es la paz que permanece para siempre aun cuando los acontecimientos sean convulsionados; esa paz todos la buscan y la quieren pero se dirigen allí donde es imposible encontrarla. Importante como cada cosa hacer camino con el Señor e ir juntos para hallarla y no estropear el paso con otras tantas cosas; es bueno emplearse llenando el corazón de regocijo y confiando en Él; solo el amor y la paz son perdurables cuando nacen de un encuentro feliz con el Señor ya que Él hace nuevas todas las cosas (1). Hemos de saber que la paz también es fruto de la alegría; el hecho de que Jesús ha vencido al mundo (2) da la certeza de mantenerse en esta paz que a todos les hace y favorece; una paz genuina hace tanto bien como bálsamo de salud para quienes tratan los que son pacíficos, convirtiéndose en ese calor en tiempo de invierno y ese aire fresco en tiempo de calor.
La paz demanda hombres y mujeres que no se queden en la lucha batallando con sus propias incongruencias sino que haciéndoles frente comulguen con la paz que les trae una vida ordenada en los mandamientos del amor y que también se sustenta de la verdad que es Dios mismo. ¡Oh querida y deseada paz! (3) ¿Quién – preguntémonos – correrá hacia ella? ¿A quién le interesará con verdad alcanzarla? Ella es el puntal de la humanidad y la mantiene en su proyecto de vida, sin la paz no tiene el coraje para conseguir ver más allá de su propia persona y entonces se pierde en sí mismo sin alcanzar apenas nada.
La paz va de la mano de la fe, un hombre sin fe no le importa la paz (4) sino su seguridad personal que dista mucho de la realidad de la paz. La paz tiene un rostro y se llama Jesús, el Príncipe de la paz (5). Un corazón noble y sincero vive en la paz y no tiene miedo a nada por lo tanto no se defiende de nada ni ante nadie, no conoce la cobardía, antes es un buen guerrero que toma las armas de la fe (6) y pelea con ellas confiando en Dios. Bienaventurado el hombre pacífico (7) que ya posee una luz radiante que lo hace caminar en pos del bien mayor y no se inquieta por nada cobrando ánimo no de los propios recursos sino del providencial Corazón de Dios. La paz se asoma a los corazones mansos y humildes y los convierte en exuberantes oasis para quienes los tienen como amigos y compañeros de camino; la paz celebra la vida de los hombres y les proporciona el coraje de los santos para que se entreguen a Dios. Cuántas veces la paz de Dios ha tocado a la humanidad y la humanidad la repudia, no la tolera, se quiere enferma porque no soporta la salud y la quietud que les trae la paz. Tú querido lector, sea quien seas admite la paz en tu alma y en tu corazón que Dios ya la celebra contigo
____________________
1 Is 43,18-19; 2Co 5,7; Ap 21,5
2 Jn 16,33; 1Jn 5,4
3 Sal 34,15
4 Rm 12,18
5 Is 9,5; Hb 7,2
6 2Co 10,4; Ef 6,11
7 Mt 5,9

EVANGÉLICO DE LA PRUDENCIA (1).

Federación San José de Guadalupe, Méx.Dios recorre los cruceros del mundo para hallarnos aun cuando no se esté muy bien dispuesto, con la confianza de dejarnos poseer por Él; los valores evangélicos proporcionan un encuentro con el Dios verdadero que nos habita, veamos ahora la prudencia.
Es la prudencia, un valor que mantiene al ser humano en el lugar que le corresponde; es tan eficaz que lo socorre para que no salga de su irradiación, para que se sostenga en su diario caminar cerca de quien es su Dios y también su Padre. La prudencia sostiene al hombre en el camino a recorrer bajo su plan de salvación y bajo su origen, ninguna de las dos realidades habrá que olvidar porque depende la una de la otra, estos hijos deben suspirar por la salvación y sostenerse en ella como el aire que respiran, salvación que se vive, agradece, y ha de revolucionar cada día de su existencia. Cuando la salvación (2) la tienen en la mira no olvidan a su Dios que ha dado la vida por todos, compréndase bien esto ya que aquí se halla la vida.
Quieran alcanzar la prudencia que es la salud del alma, ella robustece las rodillas vacilantes (3) y sostiene el paso que sin apresurarlo todo se da a su tiempo; muy pocos la comprenden, es por eso que aquellos se encuentran lejos de la salvación ya que consideran inadmisible que un Dios pueda interesarse por ellos y son pocos los que también interesándose por Él le entregan la voluntad (4) de veras pues no tardan en volverla a recobrar; ¡Oh qué tardos son para las cosas del cielo y con todo lo que tiene que ver con su salvación! Los que en Dios se mueven gozan de su amistad originándose en ellos la vida de Dios que prevalece aun en las dificultades; han de saber que Dios que a todos ama, a estos amigos suyos los tiene en mucho y no se olvida de ellos en ninguna circunstancia. ¡Oh, qué bueno es Dios! y aparece como su mejor Amigo, siempre que se quiera y se le abra camino; la prudencia es propia de los santos que se mantienen firmes en medio del dolor y las tribulaciones y prefieren esto a vivir fuera de lo que su Dios les depara para robustecimiento de su fe. Compréndase bien, los que son de Dios siempre lo son, en las buenas y en las malas experiencias y lo alaban y bendicen aun cuando las situaciones sean incomprensibles.
La invitación es a no ser tardos en ser prudentes con la prudencia del Dios que salva y libera, obra prodigios y milagros (5); el seguirlo prudentemente es de los que le quieren, antes que otra cosa y aun cuando peligre su vida. ¡Rompan a cantar creaturas todas, véanse libres de cualquier atadura que no sea el yugo y la carga ligera (6) que les llega por ser fieles al Dios que es tres veces Santo y conózcase la magnanimidad del Creador que envuelve y recrea con constancia en su voluntad santa! Dios se quiere bien en la compañía de sus hijos, de los consagrados al Padre; desbórdense en amor y ternura todos los consagrados, sus seguidores y que su voluntad sea transformadora en un mayor seguimiento sincero, séase entonces oportunos con la oportunidad y gracia de Dios.
__________
1 Sb 7,7
2 Sal 85,10
3 Is 35,3
4 Rm 12, 1-2
Sta. Teresa de Jesús. Camino de perfección 12,1 “… Esto se adquiere con ir, como he dicho, poco a poco, no haciendo nuestra voluntad y apetito, aun en cosa menudas, hasta acabar de rendir el cuerpo al espíritu”.
5 Dn 6,27; Hb 2,4
6 Mt 11,30

VALOR EVANGÉLICO DEL SANTO TEMOR DE DIOS (1)

Federación San José de Guadalupe, Méx.Los valores evangélicos es posible vivirlos profundamente reconociéndose necesitado y urgido de crecimiento verdadero y de una respuesta pronta; Dios acompaña puntualmente este esfuerzo con gestos increíbles de amor y donación, la cuestión es confiar en Él.
Hagamos ahora hincapié en el temor de Dios, provechoso para los seguidores del Señor, tanto así, que sin él no son los seguidores auténticos que los lleve a vivir con sobriedad, honestidad y honradez a servir a su Dios y Señor; es tan necesario rendirse a Dios con todo y que su proyecto en la pequeñez de la vida invada e invite a no salir por ninguna razón de Él; hágase del santo temor la brújula que conduzca a puerto seguro de salvación de tal manera que se experimente la lozanía y jovialidad que reporta este don, que mantiene en la salud evangélica que no se contamina con nada; tomando el camino con una bella resolución de permanecer y avanzar.
Dejarse encaminar por el santo temor ocupa toda la vida y aun cuando pareciera se es más bendecido con mayor empeño desenvolverse confiadamente en la pequeñez que viene con este don maravilloso, cuidando de dejarse atrapar de cualquier desorden que lleva más al derrumbamiento de la vida espiritual; ocupa dejarse transformar valientemente con la fuerza del Espíritu Santo ya que nuestro Padre se goza en sabernos en camino con la seguridad que proporciona este don que no nos permite estar amedrentados y taciturnos sino al contrario vigorosos en la fe ya que nos lleva a la madurez en el Señor.
¿Por qué gastar la vida en lo que no es Dios? ¿Por qué no soportar llevar la cruz día con día con auténtico amor? El santo temor impide la mediocridad, antes bien, hace mujeres y hombres valientes y decididos para emplearse santamente en las obras de Dios. ¡Canten a coro, canten todos los hijos de Dios las maravillas que Dios ha hecho y digan también: GRACIAS, inmenso es tu amor!
El santo temor de Dios preside y acompaña toda obra santa (2), sostiene y mantiene cuidadosamente en el bien obrar sin que sea contaminada la obra de Dios en la propia vida; mientras se alcanza la fidelidad, de lo alto del cielo baja como lluvia temprana (3) la gracia que germina y hace crecer la semilla, el empeño por conseguir y llevar a cabo la voluntad de Dios y, he ahí el fruto que brota con sorpresiva emoción. Dios provee, Dios socorre al despuntar la aurora (4), siempre es así, con oportunidad o sin ella. La invitación es apreciar y esperar la fuerza de este don, comprendamos su significado a través de la pequeñez que siempre es aceptable a los ojos de Dios.
_____________
1 De la Carta de San Clemente primero, Papa, a los Corintios (L.H. Tomo IV pág. 437)
2 2Tm 3, 16-17
3 Dt 11,14; Os 6,3
4 Sal 46,6

VALOR EVANGÉLICO DEL GOZO ESPIRITUAL O CONTEMPLACIÓN.

Federación San José de Guadalupe, Méx.Ir tras los valores evangélicos es ir allá lejos, ahí donde Dios hace entrega de lo más hondo de Sí Mismo.
Para iniciar este valor evangélico, mírate ahí con Dios, cerca de Él más que de ti mismo y contempla, queda ahí extasiado, hundido en Él y ahí permanece largas horas, largos días y toda la vida. Esta fascinación de su Persona lleva exactamente a apreciar el don de Sí Mismo, su rico tesoro y la moneda de oro del Evangelio, con Él y a su lado se tiene todo, el más maravilloso de los dones. Entrar en contemplación es ir más allá de lo rutinario, es esconderse en Dios y allí reposar, allí descansar; encontrarse ahí en lo hondo de sí mismo, en la certeza de una Presencia que no acaba porque no se hace depender de nadie sino solo del YO SOY que es quien obsequia; si ante la invitación a la contemplación no hay oposición téngase la seguridad que más que perder se ha ganado un Amigo, un Hermano en el Dios que Es. Hundirse en la contemplación posibilita el conocimiento de Dios y el propio más cercano a la realidad (1). En verdad entrar más allá del propio entorno por la contemplación es entrar en una amistad con Dios (2), en una unión esponsal cada vez más comprometida y que no para ahí, consigue más: Un trato de Tú a tú tan vivificante que raya en una profunda locura de amor que crece y crece cuanto mayor es el trato frecuente con el Amado. Contemplación es sinónimo de encuentro y transformación. Si se persevera y atiende a la invitación se contrae con el Señor un amplio conocimiento en la verdad.
La contemplación es de los perseverantes, de los que no escatiman esfuerzo alguno por sostener la unión en un diálogo ininterrumpido y en una comunión silenciosa de Corazón a corazón; el cielo le pertenece a los contemplativos porque ya desde el hoy viven y se mueven en el Señor Jesús y se dejan orientar desde dentro, comparten su suerte en la gloria y el dolor, uno y otro lo hacen con la misma fuerza porque lo hacen con Él, el Esposo de sus almas; todo lo llevan a cabo en la quietud y en la paz que la misma contemplación les provee.
Nada hay dentro de la contemplación que tenga poco valor ya que es el Misterio de Dios el que contemplan; el mismo Misterio nos sugiere encarecidamente que todo lo que se trate de nuestro Dios y sus mandamientos se ame y se tenga en mucho ya que depende de esta actitud de bondad el hecho de que se permanezca en una plena y alta contemplación; se invita a ser diligentes en toda obra buena (3) para alcanzar misericordia, para reproducir la Imagen de Dios en la ternura y en la compasión, moverse por la vida prolongando la contemplación en cada una de las acciones y actividades bendiciendo su santo Nombre en todos lados para que sea alabado y bendecido muy profundamente; no dejar de hacer todo aquello que lleva a la vida como aceptar su voluntad de buen grado; dispuesto está el Señor para entregar día con día más dones y que solo un corazón quebrantado y humillado (4) es capaz de tomarlos sin que sea un peligro porque no hay vanagloria de su parte.
Deseemos los bienes de arriba siempre y cuando conduzcan a un encuentro verdadero con Él. Invitados a ser recipientes aptos que contengan para su crecimiento toda la compasión de Dios.
____________
1 Col 3,10
Sta. Teresa de Jesús. Primera Morada 2,9 “… jamás nos acabamos de conocer, si no procuramos conocer a Dios; mirando su grandeza, acudamos a nuestra bajeza y, mirando su limpieza, veremos nuestra suciedad; considerando su humildad, veremos cuán lejos estamos de ser humildes”.
2 Sta. Teresa de Jesús.Vida 8,5 “Que no es otra cosa oración mental, a mi parecer sino tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama”.
3 Ef 2,10
4 Sal 51,19

VALOR EVANGÉLICO DE LA FIDELIDAD.

Federación San José de Guadalupe, Méx.Dios se compromete con verdad al darnos su palabra y se entrega con toda la fuerza de su incomparable amor. Vengamos ahora a tratar la Fidelidad que es lo que más agrada al Corazón de Dios y al corazón humano siendo preciso sostenerse en ella pase lo que pase, suceda lo que suceda, es más aun, cuando la propia vida esté en peligro, aun cuando sea despojada de todo y crean que los que lo hacen lo realizan en Nombre de Dios; es necesario despojarse de todo temor (1), sacarlo de la vida porque es contrario a los designios de Dios que es nuestro padre.
La fidelidad es de los que confían sin vacilación, de los que cobrando ánimo del mismo Dios se lanzan a obrar en Él y para Él. ¡Oh, qué bueno es nuestro Dios que nos quiere diciendo siempre sí a toda dádiva y empleo de nuestras voluntades! Nos quiere comprendiendo totalmente esto llevándonos en alas de águila (2), todos maravillados por sus obras y manteniéndose en el camino del que echa mano para conseguir de cada uno una fidelidad tan anchurosa y santa que haga de cada quien signos verdaderos de su seguimiento. No estropeemos esta obra dejándola empañar con las obras oscuras de este mundo, al contrario, quien es fiel ha sabido amar, ha sabido lo que es también esperar que el fruto del amor fructifique. La fidelidad brota de la tierra sí, de ahí viene porque poblamos la tierra y la ha puesto Dios en nuestros corazones y hemos de cobijar esta parcela suya donde brota la fidelidad con la oración, sencillo movimiento del corazón que es el abono adecuado para que brote esta fidelidad que mantiene en su amor.
La fidelidad es la respuesta del corazón al Dios que nos ama y nos mantiene en su proyecto. Invitados estamos a examinar la vida y verla totalmente dirigida hacia los designios divinos que nos hace libres con la libertad de Dios, a anunciar su palabra en todo, unido a aquello que nos ha hecho felices en su Presencia y bajo su compañía y luego demos gracias. La fidelidad más que crecernos vanidosamente nos hace depender del Señor cada vez más, ya que sin Él nada podemos hacer. Hemos de dejar que se arraigue en la pequeña vida la vida abundante de Dios que hace perseverar en la fe y que solo se cuenta con su misericordia.
Los fieles, como escuadrón valiente se sobreponen a las calamidades y se mueven al agradecimiento y eso mismo hace crecer en fidelidad pronta y segura. Solo son fieles los que confían en Dios y no en sus fuerzas ya que los hace notablemente pertenecer al cielo; Dios nos ha comprado a tan alto precio, precio de Sangre y en esta Ofrenda Sagrada nos alcanzó la posibilidad de una respuesta pronta; fidelidad que en sus características capacita para ir al cielo en una vía rápida: han sido fieles en lo poco (3), ahora van a gozar de lo mucho, fidelidad que atesora para el cielo (4) y así se es colmado con abundancia.
¡Oh fidelidad que brota de la tierra y que abrasa corazones humildes y sencillos! Todo lleva para decidirnos por nuestro Dios, en verdad no seamos fieles sino sumamente fieles ya que la tarea asignada es de tal envergadura que no cabe el menor descuido de ella. Brote de nuestra tierra la gloria (fidelidad) (5) y alabanza a Dios, que se abra el cielo y brote la gloria del Altísimo, que la fidelidad alcance las nubes (6) y brote la lluvia de múltiples bendiciones; sea honrado el Señor en nuestras pequeñas vidas con tal fuerza que nuestras súplicas y oraciones sean escuchadas.
El gran anhelo de la fidelidad es no acomodarse a este mundo que pasa.La fidelidad se toma de lo alto para llevarnos a lo alto y ahí ser coronados de gloria en el Dios que salva, obra prodigios y milagros, así con la misma fuerza de Dios avancemos por este mundo ahuyentando las fuerzas malignas que hacen daño a los corazones desprevenidos; la misma fuerza de Dios nos envuelve a todos y nos lleva a cobrar ánimo en medio de la tempestad. Créanle a Dios hijas e hijos que su Señor los ha llamado a vivir en su Presencia abriendo camino para los demás hombres creyentes, así que háganse puros delante de Dios que los quiere en su Corazón amoroso para irradiar su belleza y así los hermanos decidan por Él y sus caminos. En la fidelidad están y en ella permanezcan por días sin término; acaben los días de esta vida con la rectitud de corazón dando a conocer quién es el Dios que los habita y en Él se esconden; póstrense delante de Él y sean bendecidos para llevar a cabo en los días de su vida una fidelidad a tope y así sean socorridos sus hermanos en la fe.
______________
1 Jn 4,17-19; Sal 112,7-8
2 Ex 19,4; Dt 32,11; Sal 17,8; 36,8
3 Mt 25,21; Lc 16,10-12
4 Mt 6,19-21
5 Sal 85,12
6 Sal 36,6; 57,11

VALOR EVANGÉLICO DE LA SÚPLICA.

Federación San José de Guadalupe, Méx.¡Oh qué bien que los que son de Dios permanezcan unidos en la plegaria ardiente!, pues los que son así arrebatan bienes y el Señor que es bueno no se los niega. He aquí el siguiente valor evangélico: la súplica.
Suplicar va a significar: Orar con el Corazón de Dios; oración de día y de noche, oración que el Señor escucha y nadie más porque llega directamente hacia Él sin tardanza, así que comparte con el que ora su propia plegaria por ser el Dios que ora en cada hijo, Él es la vía donde llega a todos todo bien y, a la vez quien escucha esos gritos y gemidos de socorro que brota de la necesidad del corazón sediento de amor y libertad; así como se ora debemos saber que Dios siendo nuestra misma oración, esta oración toma una fuerza insospechada.
Dios y nosotros oramos yendo en camino hacia el Padre a quien se dirige la oración; todo es comenzar a orar para que a la luz se le dé paso e ilumine el camino de la verdad. Esta oración que se inicia muchas veces en la noche no deja de palpitar diciendo que viva está la esperanza, que vivo el amor también pues que la fe lo sostiene; vemos pues lo que hace una oración confiada que conmueve a todo un cielo y al Corazón del Dueño de la vida (1); así que vengan pues los hijos por la oración a su Señor que al escucharla no quedará sin respuesta y se inclinará para atenderla aun cuando no sepan que lo hace.
Vengan también los hijos fieles y felices, vengan y por la oración robustezcan sus rodillas vacilantes (2) y luego muévanse a compasión (3). La oración o la súplica confiada tienen tanto de eternidad porque el cielo se estremece cuando de corazón es dirigida, cuando de corazón oran al Corazón de Dios que es tres veces Santo. A quien no se cansa de orar, no cesa en su plegaria, no cesa en sus ruegos (4), no cesa en el amor que esto conlleva, cuando menos lo piense alcanzará una respuesta alentadora por haber orado con confianza.
Si se busca verdaderamente a Dios Él busca más a todos, busca al pecador, así no se cesen de esperar ahora y siempre. La oración toca el centro, las fibras más delicadas del Corazón enamorado de Dios (5). Que nada inquiete a no ser amarle más y amarnos unos a otros, lo demás nos debe tener sin cuidado porque la ley perfecta es la del amor a toda prueba.
Todo hombre que es verdadero ha nacido de Dios y conoce a Dios y por esto así lo colma de su grandeza, lo agiganta por decir así y lo mantiene de pie delante de Él, lo socorre de tan santa manera y así apenas el hombre se decide por Él le toma la palabra ocupándose de él. Dios es feliz con su manera de actuar. La oración de intercesión, de súplica, la oración de unión cobre vida en todos y sostenga. Hay una buena invitación a vivir vigilantes desde la oración que los mantiene alegres y gratos; cuidado de apocarse, que el corazón no sepa de ingratitudes, antes bien, auxiliarse de la oración para mantenerse firmes en la tribulación; contentándose por el bien que se pueda hacer logrando que sea perfecto sin desafiar a nadie. La oración no admite orgullo en el que la lleva a cabo pues lo que haría es alejarlos de la verdad; antes bien postrarse ante Dios para ser llevados a un conocimiento más perfecto, siendo niños delante de Dios y obedientes hasta el sacrificio.
Dios es quien conduce y aprueba a orar sin tregua ya que el enemigo de este mundo asedia para confundir. Para llevar a cabo los planes de Dios es urgente servirse de la oración para que así el desaliento no los venza y llevar a feliz término la obra santa que se pretende; librarse por el amor de Dios no llevar a cabo la tarea correspondiente en este mundo pues que ella abre camino hacia el cielo y no se conozca nunca por experiencia la negligencia. Caminar con paso firme a ser siervos del Dios Altísimo, seguidores idóneos y fieles. Todo el plan de Dios mira a nuestra salvación. ¡Vengan pues santos del Señor y pueblen la ciudad de Dios, vengan y aproxímense al fuego divino y así se conozca el fin para lo que fueron creados! Colaboren en todo dando gracias al Padre.
La oración tiene su equivalente en el amor; el que ama ya ora, es esa oración perfecta; el que no ama que pida el don, que pida el Espíritu Santo Fuente de amor (6); ya el Espíritu los posee para atraerlos a Dios. ¡Prorrumpan en alabanzas por y en el amor de Dios! La oración como el amor no es egoísta, más bien se deja llevar para encontrarse en el Corazón del Padre de donde hace nuevas todas las cosas. El cielo se abre cada vez que alguien lo toca a través de su oración y cae el rocío que empapa y fecunda la tierra. La oración es el movimiento del Corazón de Dios en el corazón del hombre: Vean esto, contémplenlo Dios en el corazón del hombre y el hombre en el Corazón de Dios; Dios mismo es el Mensaje y el Mensajero, es el Amor y quien ama, toda vida nos entrega y Dios todo Amor se entrega.
Estos valores evangélicos están fundados en el Amor. Dios mismo entregándose para que se le tome. De nuestra parte, sin postergar, es posible que se vuelva al primer amor (7), ya que este amor no sufre dilación; así como un fuego para que no se apague se atiza así el amor se ha de incrementar e incluso desbordar ya que nunca será suficiente; el amor lo entrega todo incluso aquello que no posee. Todos somos capaces de amor y hemos de creerlo porque de lo contrario no se obrará en conformidad como tales somos; Dios capacita y nos honra en su Presencia.
_______
1 1Sm 2,6; Is 42,5; Dt 32,39
2 Is 35,3
3 Lc 6,36; Ef 4,32; 1 Pe 3,8
4 1Tm 2,1; Col 4,2
5 Sta. Teresa de Jesús. Poesía 29 Corazón feliz.
“Dichoso el corazón enamorado
que solo en Dios ha puesto el pensamiento:
por El renuncia todo lo criado,
y en El haya su gloria y su contento …”
6 Lc 11,13; Jn 14,13-16
7 Ap 2,4

VALOR EVANGÉLICO DE FORTALEZA.

Federación San José de Guadalupe, Méx.Adelante con los Valores Evangélicos, sostengámonos en esto porque es tan valioso como rico en misericordia.
Este valor de la Fortaleza lleva a seguir el camino de Dios, fortaleza para realizarlo de la mejor manera, adecuadamente. Ustedes siguen a Dios y han de hacerlo con excelencia en las armas de la fe (1). Vivir con verdad para Dios como hijos e hijas, haciéndolo con verdadero fruto, sosteniendo el sí que una vez se entregó; no quepa la duda ni el hastío en la respuesta cotidiana, antes ser firmes, contundentemente firmes sin que cualquier situación desoriente; el don de Dios tiene dimensiones eternas, hagámoslo a semejanza suya.
La fortaleza se otorga a los ya decididos, quienes han emprendido el camino, a quienes sobre todo tienen puesta la mirada en el llamamiento que Dios les ha hecho y, así no cabe entonces la simulación, la cobardía, el derrumbe de sí mismos; la fortaleza consigue ir más allá, siempre más allá siendo el Señor el Dueño, a quien pertenece la vida y el don de nosotros mismos. La fortaleza es de los adultos en la fe, los que ya pertenecen al Reino y no se retractan. Los hijos del Padre, de los que lo siguen con corazón sincero, de ellos, los afines a Dios es la verdad que ya los hace libres en la libertad del mismo Dios. La fortaleza que viene de lo alto, se les entrega a los que miran al cielo y viven para él y por él. La fortaleza se encamina con poder para lograr en los seguidores de Dios una mirada (2) auténtica lo mismo que un seguimiento veraz.
La fortaleza pide orientar los pasos y siempre que se decida por dar otro sea siempre en la voluntad del Padre (3) y según su agrado y sin vacilar porque cuando se vacila se pierde el tiempo y el ritmo. Fortaleza para los de ánimo resuelto y que viven para Dios y por lo tanto no se han de quedar enanos. Fortaleza para los felices en el seguimiento y que se han perdido a sí mismos hallándose en el Dios Amor. La invitación es a mirarle a Él que es el Tesoro (4) más grande y no otras tantas cosas y así perseverar santamente; llevar consigo un amor hacia aquello que se desea alcanzar, que no mide, no calcula, sencillamente se entrega, si esto se da en algunos ¿Por qué no darse en los consagrados que se supone se sostienen en la vía de un amor puro y crucificado? ¿Dónde – habrá que preguntarse – queda aquello de que beben en Dios que es su Fuente? ¿Dónde su profesión de fe? Comprendamos todo esto, dedicación a Dios y a su gloria; poner los fundamentos, ya que si no es así es en vano todo lo que hace que no vaya en la línea de pertenencia siempre feliz al Señor; Dios mismo es quien coloca en la vida de intimidad con Él, luego entonces, ahí celebrar la consagración, yendo tras sus mandatos y depositando ahí la confianza, el ser, el celo, el ardor humano por alcanzar la plenitud sin cejar en la empresa; otorgar, donar la persona y todo lo que lleva en el alma sin acumular (5) nada, quedándose libres de vanas preocupaciones; seamos para el Señor por voluntad propia y sin resistencia que lo único que hace es estropear la vida del Espíritu; amar su voluntad solo así se le dará la importancia debida; reconocer que Él nos ha llamado con santa llamada (6) y le pertenecemos enteramente; eviten la frialdad en la donación ya que esta vocación lleva una impronta del Ser de Dios y ama con verdad entregarse.
______
1 2Co 10,4
2 Sta. Teresa de Jesús. Camino de perfección 26, 4-5 “Pues ¿es mucho que a quien tanto os da, volváis una vez los ojos a mirarle? Si estáis con trabajos o triste, miradle camino del huerto… o miradle atado a la columna lleno de dolores… miradle cargado con la cruz”
3 Sal 40,9
4 Mt 6,21
5 Mt 6,19
6 2Tm 1,9

VALOR EVANGÉLICO DE LA JUSTICIA.

Federación San José de Guadalupe, Méx.Es preciso el siguiente eco del amor de Dios: la justicia. El que es justo es verdadero y noble a la vez y la justicia que practica es el fruto de una caridad sin límites; quienes son justos podría decirse con verdad que es la justicia quien los posee porque se mueven obrando continuamente el bien; es de los valores primeros y no se compra con nada, es nacido de la resolución del amor. La justicia es una alta prueba de lo que la persona lleva dentro, de lo que es realmente y no se le oculta a nadie, amor puesto a prueba, ejerciendo su poder a través de la justicia; es digna de honor la persona justa, capaz de caminar con el otro no solo los pasos contados (1) sino que sin darse a notar excede la regla, se eleva a más, decide con honestidad dar aquello que dicta su corazón y no la letra muerta.
El que es justo no se adueña de nada ni siquiera de sus gustos, miras personales y su tiempo; no pide cuentas a nadie pero él las ofrece con libertad sin temor alguno. El justo obedece a su conciencia y no se turba por lo encontrado en ella haciéndole frente con una vida de rectitud y veracidad que al cabo del tiempo le favorece encontrándose en crecimiento paulatino. El justo antes de mirar por su vida atiende las más mínimas mociones que van con la gloria del Padre y, esa honestidad hallada en su vida y en su corazón le hace cada vez más sabio para llevar con gran gozo los asuntos de Dios y puede advertir un cambio notorio en sus actitudes, movimientos y en su conducta; eleva por decir así, todas sus intenciones a Dios que las hace puras y las lleva a buen logro realizando todo para gloria de su Dios.
Puede el justo con todo realizar ya la voluntad del Padre con toda entereza aun cuando conlleva dificultades y a veces hasta desilusiones. El justo florecerá (2) dando frutos abundantes y estos se conocerán siempre y hasta la eternidad. El que es justo clemente y compasivo (3) se guarda para la vida eterna y reserva para Dios todo el encanto de una vida generosa en su servicio. Ya el Señor se complace en el justo y le enamoran las obras realizadas en la justicia. Rico es Dios en misericordia para los de corazón y obras justas, recibirán con certeza su galardón por haber obrado conforme al Corazón de Dios.
Dios mira el corazón del hombre y sonríe cuando lo ve lleno del fruto de sus obras que son justas; nunca el hombre justo sabrá de penas y sinsabores que no le lleven a la paz ardiente. La justicia viene con las obras buenas y cada vez más ricas en misericordia porque el corazón obediente del hombre se resuelve por Dios y lo toma a su cuidado enseñándole la sabiduría de esta vida; así que justicia viene a ser el Corazón bueno de Dios en las acciones humanas que se ajustan a su bondad. Nada hay tan fiable que un corazón que se resuelva a ir tras Dios, tras su Corazón lleno de bondad que así pueda aprender lo que es la justicia delante de sus ojos. Todo el bien que el hombre recibe de Dios (4), todo ese bien lo entrega a sus hermanos y eso se llama justicia; no se queda con algo que haya tenido que entregar y solo los sabios lo alcanzan con puntualidad. Nada tienen que no hayan recibido.
_______
1 Mt 5,41
2 Sal 92,13
3 Dt 7,9; Sal 86,5
4 2Co 9,6-10; 1Pe 4,8-10; 1Jn 3,10

VALOR DE LA HUMILDAD (1)

Federación San José de Guadalupe, Méx.La humildad hace tanto bien a nuestras almas y es apremiante ponerse delante de ella. Comprendamos con exactitud ya que es una cualidad que al verla Dios en nosotros se regocija y le parece bien que tengamos en algo su parecido y el de nuestra Madre María. Parecerse a Dios en la humildad es atreverse a vivir y sufrir su abajamiento sin querer elevarse a no ser que el mismo Dios llame a eso. El abajamiento de nuestro Dios significará: no hacer prevalecer su poder y omnipotencia sino antes, su compasión, meditar en esto hace al hombre excesivamente comprensivo no solo con su Dios sino con la humanidad limitada y no exigir una determinada manera de actuar sino convivir con la misma que al presente se goza.
La humildad tiene que ver no solo con los que nos rodean sino con uno mismo y con Dios; en sí mismo, porque lleva a una mayor comprensión y conocimiento profundo que le hace vulnerable ante cualquier descubrimiento sin que por ello se altere la aceptación y el asombro de uno mismo, que no está la perfección en tergiversar las cosas o las situaciones, al contrario, convivir pacíficamente con ellas que con todo se pondrá en juego el amor perfecto a uno mismo.
Humildad no significa desconocimiento o bien, rechazo de todo aquello que se considere que afecte; humildad es el talante para vivir en toda ocasión sin alterarse ni alterar las circunstancias; es mantenerse y sostenerse en el lugar correspondiente sin pedir nada a cambio y a la vez entregando todo por llevar a cabo la voluntad divina. Esa humildad, santa y querida humildad quien mejor la ha probado es el Señor manteniéndose en el sitio que le corresponde y llevando a feliz aceptación la salvación del género humano sin apetecer grandezas (2) de ninguna índole al permanecer como Hijo amado del Padre que hace nuevas todas las cosas como le corresponde.
Humildad es el vestido de fiesta de los hijos del padre dirigidos con lealtad hacia los sagrados fines que él ha propuesto, como bendita tarea en medio del mundo y, ellos también eligen lo que han recibido, haciéndose afines a una exigencia propia de su llamamiento y tarea. Humildad gozoso vestido de fiesta (3) con el que se sirve a Dios antes que a nadie y pocos se quieren engalanar con este vestido siendo que este gesto es el que hace sonreír a Dios y colocar al hombre en el camino anchuroso de la verdad y la luz.
Este camino para los sabios y engreídos (4) es absurdo e irrelevante e incluso enojoso ya que la mayoría requiere el falso brillo de la hipocresía y no el camino llano de la verdad profunda de quien es y se quiere así. El humilde no se somete a las falsas seguridades de la fantasía del presuntuoso.

________
1 Sta. Teresa de Jesús. Sextas Moradas 10, 8 “Dios es suma Verdad y la humildad es andar en verdad; que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y no ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira. A quien más lo entiende, agrada más a la suma Verdad, porque anda en ella. Plega a Dios, hermanas, nos haga merced de no salir jamás de este propio conocimiento, amén.”
2 Sal 131,1
3 Mt 22,11-12
4 Pr 3,7; Rm 1,22

VALOR EVANGÉLICO DE LA MANSEDUMBRE.

Federación San José de Guadalupe, Méx.El gran regalo de la mansedumbre viene de lo más íntimo y profundo del Corazón de nuestro Señor Jesucristo, es su actuar ordinario, es la impronta de su Ser de Dios, de su Ser Trinitario. Pone Dios este regalo en el corazón humano y deja que allí tome vida, deja que se torne a Él que es la Fuente de verdad y aprenda que un corazón quebrantado y humillado Él nunca lo desprecia y luego inmediatamente sean mansos para gloria santa del Padre. Esta mansedumbre de Dios lleva a comprender que nadie es tan digno de bondad como los que en algún momento nos han hecho daño, como los que han denigrado el Santo Nombre de Dios.
Sepamos, como hijos de Dios, que la verdad ha de vivir siempre en el corazón para que a partir de ella se camine tomando el parecido del Señor, que hace caer su lluvia sobre buenos y malos(1). La mansedumbre ha de consistir en llevar hacia los demás, a sus pequeñas vidas, el conocimiento de las verdades de Dios para que a partir de allí reconozcan su bondad y se dejen guiar y conducir por ella y en su momento, aprender y ser como Él. Esta mansedumbre que es una tonalidad del amor santo de Dios tomando lugar en cada uno, así se decidan ser otros mansos en la faz de la tierra(2) como reflejos de su gloria.
Todo hombre y mujer que son mansos acaban por perder cualquier tiranía en sus vidas y se abren anchurosamente a su propia verdad que no hace otra cosa que vivir de acuerdo a ella sin sujetar a nadie de ningún modo; el manso se vive ya en la abundancia de Dios y honra a Dios sin buscar honra y seguridad propias(3).
El hombre se ha de gastar en la mansedumbre que le hace gustar ya de la salvación de su Dios sin olvidar la salvación de los hermanos. Los mansos acuden a Dios y en la fortaleza del mismo Dios aprenden cómo correr tras el olor de sus perfumes(4).
Todo hombre en este mundo si no es manso y humilde, sencillo y desprovisto de toda soberbia se asemeja a un animal irascible; tan complejo que ni él mismo puede consigo mismo y por sus pecados se halla atribulado y sin rumbo. La mansedumbre en el corazón del hombre lo orienta sin equivocación hacia el cielo y su Creador, buscando sus hondas raíces en el Agua del Espíritu Santo y se conmueve ante la vacilación de sus hermanos que no van camino de salvación
Los mansos se dejan poseer por el Reino y su destino se asemeja a los bienaventurados del cielo. Nada es imposible para los mansos, lo alcanzan todo de Dios porque ellos ya han sido alcanzados. Los mansos comprenden toda la naturaleza humana en todas sus deficiencias y no se asustan de ella pero tampoco se arredran con la concupiscencia.
Los mansos son muy amados por Dios, nada los encoge, nada los achica porque viven ya la experiencia del cielo estando aun en la tierra; comprenden lo valioso de la gracia bautismal y en ella se mueven como graciosos peces en el agua; viven fuera, lejos del pecado y son honestos consigo mismos y con los demás; deberían poseer la tierra porque son los que se sacrifican a sí mismos voluntariamente y alcanzan el trofeo de la gloria; es el porte espiritual de los cristianos, de los seguidores, de los entregados al Corazón de Dios, sin este traje el cristianismo llega ser una farsa, el herrumbre de vidas vacías y luego si no se atan a la voluntad divina menos la alcanzarán y se hacen anti testimonio para sus hermanos.
El que no es manso está perdido y atado por sí mismo y hecho esclavo de su propia concupiscencia o al contrario, el manso sabe vivir, imbuirse en la sacratísima voluntad de Dios y de ella no quiere salir, no hay más deseo que hundirse en ella más y más, desde ahí vivir y morir, no se antepone a nada, no hace prevalecer su juicio, sus criterios porque solo cuenta con la providencia de Dios y su voluntad; para él no hay mayor cosa que emplearse totalmente en Dios que salva y hace prodigios en su misericordia. Una persona mansa no tiene otro poder que la Palabra(5) y voluntad de Dios y ahí reposa y pone toda su confianza. Un seguidor de Dios si no es manso no es su seguidor y entonces se sigue a sí mismo y se pierde y tiene peligro de no volverse a encontrar. La invitación, anhelar ser mansos y humildes como lo es Dios(6) y alcanzar la verdadera vida al lado suyo.

__________
1 Mt 5,45
2 Mt 5,4
3 Sta. Teresa de Jesús.Camino de perfección 12,7 “Dios nos libre de personas que le quieren servir acordarse de honra. Mirad que es mala ganancia, y – como he dicho – la misma honra se pierde con desearla, en especial en la mayoría que, no hay tóxico en el mundo que así mate como estas cosas de perfección”.
4 Ct 1,3;
5 Sal 119,89
6 Mt 11,29; Col 3,12; Rm 12,16

VALOR EVANGÉLICO DE LA VERDAD.

Ahora hablemos de la verdad. Cuántas veces hemos visto y oído decir en la Sagrada Escritura que ella nos hará libres(1) y con ello nos viene a salvar la vida y ésta, eternamente, porque ninguna mentira se sostiene en la Presencia de Dios porque pertenece al infierno. La verdad brota de Dios, es lo más suyo y Él Mismo siendo la Verdad, se sujeta a ella siéndolo. Hemos de comprender la verdad con la misma fuerza con la que somos invitados por Él a creer; una verdad pura en su pureza. La verdad sostiene la fe, si la verdad decae antes vacila la fe. El hombre y la mujer verdaderos son los robustos en la fe, los firmes y en nada vacilantes, los que saben dónde pisan y ahí se dirigen(2).
La verdad no son pensamientos o conceptos humanoses LA REALIDAD DE DIOS EN TODA SU BELLEZA Y EN TODA SU FUERZA; EL DIOS QUE ES Y SE QUIERE: BUENO Y BELLO; LA BELLEZA EN ÉL ES LA REALIDAD TRANSFIGURADA Y SU BONDAD PRINCIPIO DE TODA CREACIÓN.
La verdad es contraria a la mentira, a la muerte, al desorden, frustración y fracaso; la verdad es orden en todos los sentidos: en el intelecto, la voluntad, espíritu, alma, cuerpo, memoria y entendimiento; es luz total y totalizante; es Dios habitando en el ser humano ofreciendo su belleza y su bondad.
El que anda en la verdad anda en el amor(3) y sobre todas las cosas está en la sabiduría que solo se alcanza de lo alto. Todos están convidados a sumergirse y empeñarse por la verdad, todos han de ser fieles a esta alianza, sin embargo unos cuantos se unen a ella. Los hijos de Dios verdaderos, auténticos seguidores, confiados en su Padre no desvían sus pasos. Así quienes desean con todo y en todo ser verdaderos el mismo Señor Jesús les enseña, los guía, los robustece y confía en ellos y en sus deseos más hondos. Los hombres verdaderos son capaces de Dios y de sus leyes sagradas y así honran al Padre que está en el cielo.
Dios llama a sus hijos para que aprendan lo que es vivir en la verdad sabiendo que Él es la Verdad(4) y se alcanza dejando al derrumbamiento el egoísmo, se venga abajo la autosuficiencia y se eleve la oración y la comunión con el Dios Altísimo. Quien vive en la verdad su felicidad es auténtica, están bien parados en la tierra con el corazón en el cielo, es decir, ya viven para Dios y gozan de su salvación. Importante es no amortiguar el paso, no adormecerlo, antes al contrario, ser veloces y ágiles en la bienandanza de la verdad; no cesar de ser veraces aceptando las consecuencias y recompensas que esta realidad conlleva: Vivir para Dios con todo compromiso y amor y más amor.
Comprendamos, Dios nos ama tanto que nos enseña todo esto e invita a ser veraces con contundencia, con fuerza, animándose con todo, buscando cómo y hasta dónde nos quiere libres que para alcanzar esta libertad veraces hasta lo hondo se ha de ser.
Apliquemos el oído a los bienes que se ganan cuando se es veraz en la Verdad misma de Dios: En primer lugar nos coloca en el lugar que nos corresponde; en segundo lugar no nos privamos de someternos al Padre Dios en todo y con todo; en tercer lugar es tal la ganancia siendo veraces que después de eso alcanzamos el cielo; cuarto, andando y obrando la verdad jamás nos equivocamos, aunque haya alguien que por eso se le aborrezca; quinto, se alcanza el amor que cubre todos los pecados, y con ese traje nos parecemos a Dios; sexto, el que obra la verdad es feliz aun cuando carezca a veces de lo indispensable; séptimo, la verdad lleva a la naturalidad que hace preciosa a la persona delante de Dios; octavo, el que ha unido su vida a la verdad se ha unido a Dios para siempre; noveno, el que se ha empeñado en vivir la verdad se hace uno con Dios y le promete al cien por ciento la vida eterna. ¿Querríamos más o se podrá conseguir esto por otro lado?
__________________
1 Jn 8,32
2 Sta. Teresa de Jesús. Camino de perfección 40,3 “Los que de veras aman a Dios no aman sino verdades…”
3 1Pe 1,22
4 Sta. Teresa de Jesús. Vida 40, 2-4 “Andar en verdad delante de la misma Verdad…”

Hna. Blanca Estela de la Cruz y San José O.C.D
Aportación del Monasterio de Nuestra Señora de la Soledad y San José. Puebla.