PRIMERA LECTURA: DEUTERONOMIO 4,32-34.39-40
SALMO RESPONSORIAL: Del SALMO 32
SEGUNDA LECTURA: ROMANOS 8, 14-17
EVANGELIO: MATEO 28, 16-20

Reflexión Dominical1. Convivir no es algo añadido a la condición humana; la relación con los otros es algo esencial porque sin ella no hay posibilidad de realizarnos como personas. Sin embargo, la convivencia es uno de los mayores problemas que tenemos en las familias, en la sociedad y en la misma religión. Continuamente surgen las tendencias a ser más que los otros, a estar por encima y dominar a los demás. Esas tendencias se manifiestan en el ámbito de la familia, en la organización económica, en el entramado de la política e incluso en el mundo religioso. En todos esos campos las personas pueden ser avasalladas, ignoradas u oprimidas.

2. Cuando mujeres y hombres hoy van entrando en la mayoría de edad y son cada vez más conscientes de que deben ser ellos mismos, es natural que se busquen alternativas económicas y políticas que, de algún modo, corrijan los abusos que conlleva la ley del más fuerte. En cada pueblo y a nivel internacional, en la organización económica, política y religiosa, se buscan estructuras que garanticen unas buenas relaciones sociales, en el respeto mutuo, en la justicia y en la solidaridad. El éxito de esa búsqueda exige una versión renovada en el ejercicio del poder y de la autoridad, en la cual ellos estén en función de dar un verdadero servicio a favor de todos, con atención especial a los más débiles e indefensos.

3. En medio de tantos abusos de poder que ahora está sufriendo la humanidad que, sin embargo, anhela y busca llegar a ser fraternidad respetando la peculiaridad de cada uno, celebramos que Dios es comunidad de personas que no anula ni reprime, sino que afirma y promueve la singularidad irrepetible. En su conducta histórica Jesús de Nazaret, a quien los cristianos confesamos el Hijo de Dios, vive apoyado y sostenido por el Padre y por el Espíritu. En esa conducta, la Iglesia encuentra buen fundamento para confesar que Dios, siempre inabarcable, se ha manifestado como Padre, Hijo y Espíritu. Comunidad de personas que se relacionan no con la lógica de dominación, sino en la gratuidad del amor que afirma, sostiene y apuesta por el otro. La Iglesia es la comunidad de quienes se han bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y que aceptan realizar su existencia en ese dinamismo comunitario.

P. Antar Elías Chain ocd