PRIMERA LECTURA: ZACARIAS 9, 9-10
SALMO RESPONSORIAL: Del SALMO 144
SEGUNDA LECTURA: ROMANOS 8, 9. 11-13
EVANGELIO: MATEO 11, 25-30

Carmelitas Descalzas, MéxicoLa lectura de hoy pertenece a la segunda parte del libro de Zacarías, llamada también Segundo Zacarías (cc.9-14). El tema central de todo el Segundo Zacarías es el mesianismo. La preocupación en esta época por la proximidad del mesías es clara. Su imagen se identifica, básicamente, con la de un rey y la de un pastor; aunque también con la de un sufriente siervo del Señor. El final del c.9, contexto de nuestro pasaje, anuncia la llegada del mesías y la restauración de Israel. Los dos versos de la lectura de hoy se centran tan solo en la alegría de Jerusalén ante la cercanía de su mesías, las características que lo definen y las acciones que llevará a cabo.
Para Zacarías, el nuevo gobernante debía distinguirse por la humildad, la justicia y pacífico. La humildad entendida como la capacidad para andar en la verdad y no como sumisión y conformismo. La justicia como pilar de una organización social en la que se le da a cada persona de acuerdo con sus
necesidades y no según sus ambiciones. El pacifismo como la actitud básica para solucionar los inevitables conflictos que se presentan en toda organización humana.
Tres cualidades que configuran una nueva forma de ejercer el poder.

El pasaje comienza improvisando una acción de gracias. Los sabios y entendidos se refieren a un modo de acercamiento a la realidad divina. En el reverso, gente sencilla. Le sigue un enunciado cristológico. En esta afirmación Cristo presenta su estrecha relación con Dios, y lo expresa con enorme osadía utilizando la metáfora padre–hijo. Su íntima vinculación, basada en el conocimiento recíproco, le otorga una autoridad reveladora excepcional: en el Hijo, lo que dice y su actuar brotan del conocimiento del Padre y quedan avalados por Él; del mismo modo, para conocer al Padre no hay mejor camino que el Hijo: lo que Él cuenta, lo que Él hace, la adhesión a su persona. Por eso, de la proclamación cristológica surge una invitación que es llamada al seguimiento. El que se designa testigo excepcional del Padre, da un paso más
en ese proceso de desvelamiento desnudando su interioridad y manifestando dos de sus cualidades fundamentales: la mansedumbre y la humildad. El rasgo más característico de la mansedumbre es la benevolencia, la bondad, la comprensión hacia los demás, reconociéndoles en su modo de ser y respetando su libertad (el amor solo puede ser despertado, nunca puede ser forzado).
– La humildad supone una afirmación práctica de la igual dignidad entre todas las personas. Se trata de poner los propios valores y cualidades al servicio de
los otros, hacer que dinamicen la vivencia de fraternidad. Estas actitudes son objeto de invitación, pero a la vez de adiestramiento, como itinerario de acceso a Dios. Porque el aprendizaje nunca es para meter cosas en la cabeza sino en el corazón y en los artes de vida.

P. Fr. Antar Elías Chain OCD