PRIMERA LECTURA: JEREMIAS 23, 1-6
SALMO RESPONSORIAL: Del SALMO 22
SEGUNDA LECTURA: EFESIOS 2, 13-18
EVANGELIO: MARCOS 6, 30-34

Reflexión DominicalEn la primera lectura de hoy (Jeremías. 23, 1-6), el profeta Jeremías alza su voz contra los malos pastores, que no supieron cuidar el rebaño de Yahvé. La incapacidad de los últimos reyes y los abusos de los dirigentes políticos del pueblo Israel fueron la causa de las deportaciones a Babilonia. Por eso, Dios promete volver a reunir de nuevo a su pueblo, Pero bajo otros pastores que sean dignos de su confianza.
Es el anuncio de los tiempos mesiánicos, en los que aparece el verdadero y Buen Pastor, Jesucristo. De ello habla el Evangelio de hoy: “Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor…”. Una oveja sin pastor no es una oveja libre, aunque parezca, sino que es una oveja descarriada y perdida. Va errando por los montes sin saber adonde ir, y está expuesta al asalto de cualquier enemigo ¡Pensemos en la parábola de la oveja perdida! También los hombres, para ser verdad .
Por eso, en el Evangelio de hoy, Jesús se compadece de la gente, al ver que andan desorientados, como ovejas sin pastor. Él ve la miseria espiritual del pueblo: por eso comienza a enseñarle. Y el milagro que hará en seguida y en ese mismo lugar, la multiplicación del pan, será la señal de su inmenso amor de pastor.
También hoy en día mucha gente anda desorientada, también hoy en día muchos caminan por el mundo como ovejas sin pastor. Parece que cada vez tenemos más problemas y menos soluciones: o ¿Qué debemos hacer? o ¿Qué debemos creer? o ¿En quién podemos confiar?
Antes, todo era más simple, más claro y definido. Las verdades de la fe y de la religión parecían inmutables. Pero ahora todo es más complejo y enredado. Ahora todo se mueve, todo se cuestiona, todo se pone en duda. Y eso a muchos les produce incertidumbre y hasta angustia. Porque no están acostumbrados a vivir bajo la influencia de tantas opiniones y tan contradictorias. Pero esto es muy peligroso para la verdadera libertad. Porque el miedo y la angustia fácilmente nos llevan a someternos incondicionalmente a otros hombres. Y no hay peor desorientación para el ser humano que la de ser oveja de otro hombre.
Muchos países han experimentado esto larga y dolorosamente. Conviene distinguir claramente entre la “libertad de” y la “libertad para”. Porque hay una LIBERTAD DE los prejuicios, los intereses egoístas, las ideologías, los falsos pastores. Y otra LIBERTAD PARA buscar la verdad, para amar al prójimo, para hacer la justicia, para seguir al Buen Pastor. La primera es la libertad del NO; la segunda es la libertad del SÍ. Pero sólo es verdaderamente libre el que es libre para decir sí. El hombre sólo es absolutamente libre para el Absoluto, para Dios. El paso de la simple libertad de los falsos pastores a la libertad para seguir al Buen Pastor es lo que llamamos FE.
La fe nos da la verdadera seguridad en Dios y nos hace superar toda desorientación, duda o incertidumbre. Sin embargo, es esta fe la que nos da la verdadera seguridad en Dios y que nos hace superar toda desorientación, duda e incertidumbre. Cuando todas las verdades parecen cuestionables, cuando no hay quien encuentre el camino, cuando la vida se convierte en problema entonces el Buen Pastor nos llama diciéndonos: “Yo soy el camino y la verdad y la vida”.

P. Fr. Antar Elías Cain ocd